Jardines/jardineros

El jardín de las delicias

Sorprende que El Bosco que murió en 1516, hace más quinientos años, siga formando parte del imaginario actual de lo fantástico, que sus obras susciten tantas polémicas e hipótesis, y que suponga un caudal tan fresco y abundante de inspiración para otros artistas. Francisco Calvo Serraller, llegó a decir que nos vemos seducidos por su lenguaje y por su laberinto narrativo.

 

Queremos investigar cual o cuales pueden ser las claves interpretativas que nos permitan entender lo que tanto nos atrapa y fascina. Pero olvidamos que es imposible encontrar la piedra Rosetta que nos lo permita. La obra de El Bosco, de un pintor que llevaba la alegoría del bosque en el nombre con el que firmaba sus cuadros, es, como los árboles y el mundo vegetal, orgánico. Por eso no podemos permitir que la búsqueda de la racionalidad nos condicione. No debemos restringir el  universo interpretativo de sus cuadros. Y menos aún, el fabuloso orbe de El jardín de las delicias.

 

Historiadores del arte como Wilhelm Worringer utilizan las metáforas del bosque (la naturaleza, lo orgánico) y de la pirámide (lo cristalino, lo racional) para contraponer dos corrientes en la evolución del arte. En las obras de El Bosco el mundo vegetal se impone nítidamente, tanto en los aspectos formales, como el en fondo. Sus pinturas son bosque desde todos los puntos de vista, están inmersas en el contexto de un momento histórico complejo y cambiante, en unos tiempos en los que se descubre el llamado Nuevo Mundo, comienza el nuevo Humanismo y una nueva religión está en ciernes. Vive en una realidad difícil de interpretar, en la que se mezclan, conviven y se hibridan diversas maneras y perspectivas de ver el mundo. Un mundo tan enredado e intrincado como el bosque.

 

Ignacio Gómez de Liaño intentó buscar las claves para interpretar El jardín de las delicias y nos las explicó cuando participó en el ciclo de conferencias organizadas por la Fundación de Amigos del Prado durante el curso académico 2005/06. Se publicaron, junto con trabajos de otros autores, con el título: El Bosco y la tradición pictórica de lo fantástico.

 

Gómez de Liaño no pretende descubrir la clave de todos los detalles, pero si analizar cuestiones sobre las que los estudiosos están de acuerdo, y de esta forma, reinterpretar la obra. Están todos de acuerdo en que las puertas del tríptico presentan el tercer día de la Creación cuando Dios pobló la tierra de plantas y árboles. En que la puerta de la izquierda representa la creación de la primera pareja, en que en el panel central los jóvenes disfrutan de los dones de la naturaleza y de las posibilidades del juego amoroso en el jardín. Y, también están de acuerdo, en que el panel de la derecha representa los suplicios del infierno. Partiendo de los acuerdos de los distintos estudiosos, se fija Gómez de Liaño en la influencia que en esta pintura pudieron tener distintas tradiciones culturales como las obras y las interpretaciones posteriores de Platón, Pitágoras y Ovidio, y esboza, desde ahí, su propia interpretación de El jardín de las delicias.

 

Desde esta nueva perspectiva, el panel izquierdo nos muestra la creación del hombre a imagen de Dios en un paraíso presentado de forma vaga dentro de la tradición platónica cultivada por algunos Padres de la Iglesia. En el centro la fuente de la vida que prolonga verticalmente a figura de Dios que acompaña a la primera pareja humana junto al árbol de la vida que es un drago canario. El Bosco pinta un mundo plácido, sereno, claro y ordenado, aunque con algunas señales que amenazan la estabilidad.

 

En el panel central el jardín se parece a la edad de oro de Las metamorfosis de Ovidio con los frutos silvestres de tamaño desmesurado (madroños, fresas, cerezas y moras) de los que disfrutan los alegres grupos que se recrean en el modo de vida del que disfrutarían los humanos si la primera pareja no hubiera sido expulsada del paraíso. Los personajes son mansos, inocentes y serenos, no muestran sentimiento de culpa ni vergüenza, por lo que no encajan con la tradicional interpretación moralizante que se ha venido haciendo.

 

En el panel de la derecha se representa el infierno como el reverso de la vida en el jardín. Se puede entender como otra forma de estar en el mundo. En el jardín nos encontramos con la naturaleza, la obra de Dios, y en el infierno con el artificio, con las obras de la humanidad. En el jardín no hallamos instrumentos musicales, naipes, tabernas, armas, espejos y del resto de los instrumentos del vicio de los que está lleno el infierno. La mansión infernal está plagada de productos de la técnica.

 

En el Infierno no hay vida natural. Aparece en el centro un gran árbol que se puede identificar con Lucifer. Es solo una corteza en cuyo interior se alberga una taberna y que sostiene sus ramas en barcas que flotan en una ciénaga. Algunos arbolillos secos e insignificantes, completan el ámbito natural.

 

De acuerdo con esta interpretación, El Bosco quiso prevenirnos sobre el infierno en que podía convertirse el mundo a causa de la civilización y la técnica, mostrándonos la belleza y placidez de la vida acorde con la naturaleza en el jardín.  Pintó un cuadro en el que nos ofrece su visión del mundo. Su propia visión producto de la lectura de los clásios y de los Padres de la Iglesia, no la visión de la iglesia de la época que si muestra en otras tablas.

 

Curiosamente, se exponen ahora un conjunto de obras que pretenden conectar desde lo contemporáneo con El jardín de las delicias en Matadero/Madrid. Utilizando inteligencia artificial, arte sonoro, animación 3D, pintura, escultura o instalación como invitación a dialogar con los valores universales que la obra ha mantenido a lo largo de la historia. El atractivo del jardín de El Bosco no deja de crecer y seducir a los artistas.

 

La interpretación de Ignacio Gómez de Liaño es muy atractiva y enlaza con la preocupación ambiental en la que estamos inmersos como consecuencia de la explotación desaforada de los recursos naturales. Nos abre nuevos senderos en el bosque de El Bosco para mirar nuestro propio bosque. Pero no agota las posibilidades interpretativas y de acercamiento a una de las obras más ricas e imaginativas del arte universal. Este triptico puede ser el bosquejo desde el que proyectar muestra visión del arte y nuestra reflexión del mundo para no convertirlo en algo tan inquietante como los dominios de Lucifer en el infierno de El jardín de las delicias.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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