Jardines/jardineros

Un jardín en mi tableta

Entrando por la puerta de atrás lo primero que vi fue una azucena enorme sobre cuya corola reposaba una Virgen María cual Venus sobre una concha de vieira. Esta imagen estaba rodeada de una mandorla de rosas rojas y blancas. Desde aquel punto se divisaba la inmensidad de un jardín verde y florido, con árboles, arbustos, senderos y arroyos, pasando en la distancia de los tonos verdes a los azules que evidencian  la vastedad de las dimensiones de aquel jardín y parecían de un cuadro de Patinir.

 

Desde allí seguí adentrándome y descubriendo un mundo condensado entre sus hojas. Había animales, pájaros, insectos y mariposas revoloteando entre las flores. Animales domésticos y salvajes, también los había fantásticos como unicornios y grifos. Había hombres realizando distintas tareas, así como mujeres (me alegró ver a bastantes leyendo). Presencié escenas bíblicas, episodios de la vida de Cristo y de algunos Santos. Allí  los esqueletos bailaban las danzas de la muerte y los diablos aparecían en el momento más inesperado. Pero las flores eran el elemento protagonista. Rodeaban todas las escenas y paisajes, constituían cenefas en todos los márgenes, surgían dentro y entre las letras de los escritos que explicaban lo que estaba pasando en aquel jardín. 

 

Había flores por doquier, flores y más flores: violetas, margaritas, caléndulas, flor de grosella y sus frutos, aguileñas, rosas, peonías y muchas más flores que no se identificar. Las hojas de acanto ocupaban un lugar principal formando rombos y zig-zag entre las flores.

 

Lo más sorprendente es que este jardín está dentro de un manuscrito iluminado que se guarda en la Biblioteca Nacional y del que se pudieron contemplar 32 hojas en una exposición que se realizo después de desencuadernarlo y restaurarlo. La exposición cerró sus puertas en el mes de enero de este año 2020. Se trata del Libro de horas de Carlos V, una de las principales joyas de la BNE. Ahora podemos verlo, íntegramente, desde casa a través de la web de la BNE.

 

Carlos V no encargó este manuscrito iluminado, pero formaba parte de su biblioteca y probablemente lo empleó en sus rezos. Se realizó en un taller parisino hacia 1500 y cuenta con 1200 imágenes de gran originalidad iconográfica. Es fruto del trabajo de varios miniaturistas anónimos, entre los que estaban los más destacados entre finales del siglo XIV y principios del XV: el Maestro de Matainville, el Maestro de la Crónica Escandalosa, el Maestro de Robert Gaguin, el Maestro Morgan 388 y el Maestro Jacques de Besançon.

 

Los libros de horas se crearon para acomodar la oración al ritmo de las horas del día y las estaciones del año. Eran pequeños para poder llevarlos de viaje y tener a mano textos sagrados para la lectura y la meditación. Son libros iluminados que solo se podían permitir los reyes, las reinas, los príncipes, algunos aristócratas y contados burgueses.

 

Los libros de horas solían comenzar con la iconografía tradicional de los  meses del año, que según Santiago Sebastián, conjugaba imágenes del viejo calendario romano relacionadas con las faenas agrícolas y los signos del zodiaco. Pero este de Carlos V arrincona estos temas, a los márgenes y la parte posterior de la hoja, centrándose en  el la historia de dos hermanos, uno bueno y caritativo, y el otro disoluto y lujurioso, con finales opuestos y predecibles. Siguen escenas del Viejo Testamento y de los Evangelios y pasajes de los primeros siglos del cristianismo como la Leyenda de la Santa Cruz. Contiene el oficio de difuntos y temas relacionados con la muerte. Y termina con oraciones de suplica a los santos, sus efigies y episodios de sus vidas y milagros. Pero en relación a su contenido, hay que señalar que junto al tema sacro, se hace patente la intención de plasmar aspectos de la naturaleza de la manera más fiel y tomados del natural, como nos comenta Gombrich que sucedió en Las muy ricas horas del duque de Berry casi un siglo antes.

 

El Libro de horas de Carlos V que sirvió para rezar y meditar,  permite ahora viajar por un jardín situado en la encrucijada entre la Edad Media y el Renacimiento. Un jardín lleno de espacios libres, aire, árboles, rocas, fuentes, arroyos, animales reales y fantásticos, flores y personajes.  Un jardín para viajar en el tiempo y en el espacio sin salir de casa. Un jardín que estuvo en un prohibitivo libro de bolsillo y ahora puede estar en mi tableta. 

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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