Jardines/jardineros

Hortus deliciarum

Os ofrezco este libro para vuestra santidad, titulado El jardín de los deleites [Hortus deliciarum], florilegio de distintos escritos sagrados y filosóficos. Como una abeja he elaborado con ellos un conjunto siguiendo la inspiración divina […], y para vuestro gozo lo he reunido en un único panal de miel. Por lo tanto, es importante que os alimentéis a menudo con la dulce lectura de este libro, aligerando el ánimo cansado con sus gotas de miel.

(Hortus deliciarum, p. 4)

 

Internandome en la selva de los símbolos del arte de la Edad Media, plagado de fieras reales y fabulosas,  a lomos de la obra de Santiago Sebastián,  Mensaje simbólico del arte medieval, me detuve a contemplar, fascinada,  una humilde abeja. Humilde pero inmensa en sus obras,  ya que creó el Hortus deliciarum, un jardín de los deleites.

 

La abeja se llama Herralda, apellidada para unos Landbers y para otros Hohenbourg, nació en una familia noble entre 1125 y 1130 en la región del bajo Rin. Hacia 1167 llegó a ser abadesa agustina en la abadia de Hohenbourg, situada en la cordillera de los Vosgos. Como abadesa, desarrolló el proyecto para crear su jardín,  Hortus deliciarumPara ello Herralda se situó al mando y contó con toda la comunidadEs una obra coralEn una miniatura, al final de la obra, aparecen los retratos de todas las autoras.

 

Hortus deliciarum es una obra de carácter enciclopédico creada para formar a las jóvenes monjas de la comunidad. Para ello reúne y presenta textos teológicos y filosóficos sobre las cuestiones planteadas por la Biblia, los Padres de la Iglesia y los sabios de la antigüedad, sin olvidar los puntos de vista de los autores coetáneos como Hugo de San Víctor y Pedro Lombardo. Pero no se limita solo a compilar, respetando siempre la doctrina cristiana, comenta y plantea distintas perspectivas de análisis y reflexiones más propias del ámbito académico que de un cenobio de religiosas. Herralda introduce, además poemas propios y canciones para aligerar la carga del estudio. La seriedad del estudio se debe acompañar del placer, requisito indispensable para el aprendizaje.

 

Los textos y los comentarios se acompañan de ilustraciones miniadas que presentan los contenidos con autonomía y libertad, creando una iconografía que tendrá una importante influencia en el arte medieval. De ahí, que me topara con este jardín en el libro de Santiago Sebastián sobre la iconografía de la Edad Media, el Hortus deliciarun aparece entre esas páginas por ser una fuente de imitación e inspiración fundamental.

 

Marina Santini en un artículo sobre Herralda y Hirdergarda dice que el Hotus deliciatum: es una summa del saber altomedieval, obra edificante y modelo del arte figurativo; el Hortus deliciarum recoge escritos de diversos autores, que presenta en un marco orgánico de referencia (..) y una gran cantidad de imágenes que no son solo apoyo o ilustración de los textos, sino que se convierten en un texto privilegiado, un ámbito de lectura original de la historia de la salvación, capaz, como es característico de las obras de arte, de seguir hablándonos también en la actualidad”.

 

Resulta interesante pararse a contemplar una de estas miniaturas, la que representa el nacimiento de Eva. En la iconografía tradicional, el cuerpo de Eva sale de la costilla de Adán, son muchos los ejemplos que hemos visto. Marina Santini nos explica: “Herralda, en cambio, opta por inspirarse en otros modelos procedentes de la tradición oriental, presente en algunos manuscritos de Bremen del siglo XI, relatos árabes que hablan de árboles con cabezas de adolescentes. Eva es cogida por el Creador directamente del árbol de la vida, cuyos frutos, como en la tradición árabe, son cabezas de mujer y de adolescente. Los frutos-adolescentes que se abren en el árbol sugieren la idea de una visión del nacimiento alejada del sufrimiento y del dolor". Eva se relaciona directamente con la divinidad sin utilizar a Adán como intermediario.

 

Actualmente no podemos disfrutar de las flores que fue libando Herrada para crear el panal, que en forma de libro, alimentara el espíritu de sus hermanas. Se perdió en 1870 el códice que estaba depositado para su conservación en la Biblioteca de Estrasburgo, durante la guerra franco-prusiana. Tenemos que conformarnos con diversas transcripciones y copias del mismo hechas en el siglo XIX. Puede que las miniaturas no conserven toda la frescura y color, pero nos acercan a esa miel que elaboró Herrada con las flores de su jardín. Herralda y otras monjas como Hildergarda que vivieron en los conventos, en los únicos lugares,  en los que por aquel entonces, podían las mujeres cultivar su mente con los libros y el jardín con plantas medicinales y flores. Y, además,  les quedaba tiempo para componer poemas y música,  tocar y cantar.

 

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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