Jardines/jardineros

Una vida feliz viajando de jardín en jardín

Marianne North (1830-1890) viajó durante toda su vida. Siguiendo los designios de su apellido, buscaba su norte: los jardines que la naturaleza ponía ante sus ojos en distintos lugares. Un norte que quería atesorar en sus lienzos, para que no se difuminaran en la memoria las imágenes de los árboles, plantas y flores que iba descubriendo, para disfrutar de esos hallazgos en el tiempo y para compartirlos con todas las personas interesadas.

 

Su padre fue para ella una figura fundamental. Le permitió imbuirse en una intensa vida cultural y conocer a intelectuales como Charles Darwin. Y, lo más importante, le contagió su pasión por viajar y conocer el mundo. Viajó con él por Europa, Turquía, Siria y Egipto. Después, con el patrimonio heredado,  viajó sola. Entre 1871 y 1873 recorre Canadá, Estados Unidos, Jamaica, Las Antillas, Brasil y parte de América del Sur. Entre 1875 y 1877 recorre Japón, Borneo, India y Sri Lanka. En 1882, desde Sudáfrica se adentró en distintos territorios africanos y navegó hasta las islas Seychelles. Más tarde, para completar su recorrido, viaja a Australia y Nueva Zelanda atendiendo el consejo de Darwin. Su último viaje fue a Chile.

 

Los oleos de  Marianne North destacan por su calidad artística y por su calidad científica. Presenta las plantas en su medio natural, junto a los insectos, las aves y los animales con los que se relacionan. Su visión por la botánica es holística, no se limita a presentar las especies aisladas, para hacer hincapié en los detalles taxonómicos como era habitual en su tiempo. Presenta la interrelación entre el reino vegetal y el reino animal, sin relegar el paisaje y los aspectos sociales. Además de prestar atención a factores climáticos y latitudinales. Y lo hace con gran rigor y fidelidad. Su formación le permitió identificar especies desconocidas y catalogar otras muchas. Además, algunas especies botánicas fueron bautizadas con su nombre. Estas cualidades le permitieron contar con el reconocimiento de los botánicos de Reino Unido.

 

Marianne North llego a convertirse en una gran pintora, pero fue también destacado su papel como investigadora y como exploradora. Enrique José Díaz León la considera en Historia de las grandes expediciones científicas, la primera mujer protagonista de un gran viaje científico.

 

Su pasión era pintar para inventariar de forma sistemática la vegetación del conjunto del planeta y poner su obra a disposición de investigadores y curiosos. Consiguió, para hacer realidad este sueño, construir un pabellón en el Real Jardín Botánico de Kew (situado en el Sur de Londres), en 1880, que albergase su obra. Ella se encargó personalmente de elegir arquitecto, estilo arquitectónico y organizar la disposición de sus cuadros en la galería. Allí podemos ver su obra tal como ella la dejó, dispuesta para que podamos recorrer el mundo de flor en flor, de cuadro en cuadro y de jardín en jardín.

 

Después de su muerte, sus hermanas publicaron sus diarios en dos volúmenes: Recuerdos de una vida feliz y Más recuerdos de una vida feliz. Manianne North no llegó a hacerse vieja, murió a los 60 años, pero fue feliz viajando de jardín en jardín y pintando. El mundo era para ella un jardin.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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