Jardines/jardineros

Cuadreno (gris) de jardineria de Josep Pla

La descripción de paisajes de la comarca ampurdanesa que realiza Josep Pla en El Cuaderno Gris, primer volumen de su obra completa, se ve con los ojos, se saborea, se huele, se toca y se oye. Cuando leemos, entre las letras, se van colando e implicando los cinco sentidos. Es un fino observador que maneja las palabras con tal soltura que no se nota artificio, aunque consige despertar los sentidos. Hace que parezca fácil lo difícil “el drama literario es siempre el mismo: es mucho más difícil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual todo el mundo opina”. Describe los paisajes humanos, los paisajes útiles como los campos cultivados y las huertas. Esos son  los paisajes que le emocionan por su color, su sonoridad, sus frutos. Su escritura está llena de sensualidad y de sensibilidad, hasta el punto de que cada árbol tiene su música:“El repiqueteo del chopo es juguetón y grácil y hace pensar en la música de Mozart, tan libre y líquida. Los pinos dan una música de órgano, de réquiem”

 

El paisaje tiene, según el geógrafo Yi-Fu Tuan, una gran transcendencia para los seres humanos, es algo así como un hogar emocional. Los paisajes están llenos de emociones. Para Josep Pla el paisaje es la naturaleza humanizada, son los huertos, los jardines, las arboledas y los bosques. El paisaje incluye, además, los pueblos, las ciudades y sus barrios. Describe con sutileza los campos cultivados que se suceden en una retícula de colores hasta el horizonte cuando se contemplan desde una colina. Los describe y siempre los vincula a la vida de sus habitantes.

 

Desde la ventanilla del tren le seducen las arboledas de chopos de la comarca de la Selva que se extienden desde los contrafuertes de Montseny y, cuando camina por los alrededores de Palafrugell, las de pinos de Empordá, las amplias extensiones de árboles cultivados, alineados. Las arboledas son para él bosques ajardinados, los jardines más primitivos y simples, pero también los más elegantes por su geometría:

“Las hileras de pinos, tiradas a cordel hacen pensar en las proyecciones de geometría (…). Bajo las ramas flota un verde ligero, claro, aéreo. Si las copas, una por una, parecen parábolas, en conjunto, vistas por encima de los pinares, parecen un mar vegetal inmóvil, unido en un ondear suave. Con un poco de viento los pinos se vuelven musicales…”

 

Nos confiesa, también, que le gustan los jardines más útiles y sencillos. Estos son, sin duda, los huertos, esos pequeños espacios donde la belleza convive con el trabajo y la ilusión por degustar unas las verduras tiernas. De esta forma nos traslada al origen de los jardines que está ligado a la aparición de la agricultura y a la reflexión etimológica. Encontramos en Jardinosofía de Beruete que la palabra española jardín entra en nuestra lengua en el siglo XV (según Corominas) desde el francés jardin, diminutivo del antiguo jart, “huerto”. Supongo que será similar el origen de la palabra catalana jardí. Pla confiesa:

“Me gustaría conocer los jardines geométricos italianos y franceses, y los jardines ingleses, más libres (…) Los jardines caóticos, con piedras, plantas exóticas y elementos grutescos  –nombre que viene de gruta-, las fantasías decorativas meramente mecánicas, me gustan poco (…) parecen jardines para genios. A mí me gustan los jardines baratos, tranquilizadores, auténticos”.

 

Las arboledas y los huertos, esos espacios creados por los seres humanos para conseguir un rendimiento económico, pero trabajados con esmero, que cambian en cada estación y cada día, y responden a las necesidades estéticas de sus artífices y, también, de los que simplemente pasean y se deleitan. Por ejemplo, así nos dice que están los huertos en otoño en Viaje en Autobús:

“Es el tiempo de los huertos y de los bancales: la col abre su bombolla, un poco engolada y pedantesca, la coliflor tiene un velo de color rosáceo sobre la pella blanca, dura, granulada, las hojas de zanahoria, menudas y ribeteadas se encogen frioleras,..”

 

Se ha dicho que Josep Pla tiene una personalidad resbaladiza, contradictoria, imposible de encasillar, que es un hombre huraño, un misántropo. Realmente, revisando su biografía y su obra, no podemos decir que sea una persona que se pueda encasillar, pero es indiscutible, que estamos ante un escritor con una obra extensa y de reconocida calidad literaria que nos permite disfrutar de los placeres de la vida: la belleza de los paisajes, la gastronomía, la música, los viajes, la lectura.

 

Dedica muchas páginas a elogiar la belleza de los jardines hortelanos, los árboles y las arboledas en El cuaderno gris y también en el resto de su obra. Jardinero, en los ratos libres en su casa, y jardinero en su cuaderno, anotando las sencillas maravillas que lo rodean. Y sin que falten esas gotas de ironía que sazonan los escritos de Pla. Acabo de terminar la lectura de El cuaderno gris y estoy deseando volver a empezar, he contemplado el jardín como un conjunto armonioso y ahora quiero contemplar, con calma, cada hortaliza y cada flor.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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