Jardín gijonés

Este edificio es una flor

 

En la c/ Cabrales (nº 18) se levanta un edificio que destaca entre construcciones más altas y menos atractivas como una hermosa flor silvestre entre la hierba de un prado en primavera. Con esta construcción, con la que presentó su talento como arquitecto Manuel del Busto al comenzar el siglo XX en Gijón, quiero celebrar y dar la bienvenida a la primavera.

 

Gijón enfrentó el siglo XX con euforia: una población en crecimiento, planes para nuevas y modernas construcciones, desarrollo industrial y afluencia de capitales procedentes de los indianos que volvían a Gijón después del 98 deseando invertir su fortuna en la economía local. Los indianos también querían demostrar su influencia a través de la calidad y el lujo de edificaciones y viviendas. Esta, la mandó construir Celestino García de la Noceda, que era hijo de un indiano adinerado, como domicilio familiar al contraer matrimonio con Rosa García, hija de Gumersindo García Cuervo, quizás el indiano más conocido de Gijón. Si indianos eran los que encargaron el proyecto, eligieron a un joven arquitecto con su misma procedencia, ya que Manuel del Busto había nacido en Cuba y volvió con sus padres, que más que con dinero, regresaron con recursos justos para dar estudios superiores a sus hijos.

 

Del Busto, que no había cumplido los 30 años, consideró el encargo como una posibilidad para encauzar su carrera.  Se vió ante el reto de dar relevancia a un proyecto relegado en un solar rodeado de construcciones, aunque céntrico. Tenía que encontrar la fórmula para destacar su obra y que esta llamara la atención dentro del conjunto de edificios del centro, quería que fuese su carta de presentación y la muestra de su talento. Encontró la solución en disponer un remate en altura que identificará el edificio desde cualquier punto de la ciudad: que se viera como la corola de una hermosa flor desde cualquier parte del casco urbano. En la unión de las fachadas este y sur diseñó un observatorio (desde el que admirar la playa y la ciudad) en forma de torre cubierta con una cúpula con reminiscencias medievales y centroeuropeas. Resulta curioso, por ello, que hoy se conozca como el edificio Varsovia, realmente nos traslada a las latitudes de la ciudad que da nombre al bar de copas de la planta baja.

 

El edificio en su conjunto es una flor con la corola destacando en la altura. Los elementos decorativos de la fachada, de estilo ecléctico, están llenos de flores. El interior de las viviendas responde a un lenguaje estético modernista en el que proliferan los jardines, las flores y las aves. Las maderas, escayolas, pintura, vidrieras son un muestrario de lo mejor que podían hacer los artesanos de los talleres locales y parece conectar con el movimiento arts and crafts inglés, trae a la memoria los trabajos de William Morris y su revalorización estética del trabajo artesanal.

 

La torre y la cúpula se convirtieron en una flor que sobresalía entre los tejados de Gijón hasta que en 1970 se retiró, junto con la mayor parte de los elementos decorativos de las fachadas, para evitar los desprendimientos ocasionados por el desgaste y fatiga de los materiales en un ambiente de miedo generalizado por los derrumbes en este y otros edificios. Nos dice Héctor Blanco que “entre 1968 y 1969 se suceden en pocos meses fuertes temporales de lluvia y viento; las voladuras en la Campa de Torres para la ampliación del puerto y la construcción de la central térmica de Veriña hacen que tiemble gran parte de la ciudad, y a estas se unen las vibraciones producidas por un terremoto en febrero de 1969”. A la vez se fueron construyendo edificios de grandes volumetrías que restaron protagonismo a la flor de Manuel del Busto. 

 

Este edificio ha recuperado su torre y su peculiar fachada, mezcla de elementos arquitectónicos dispares (frontones, tejadillos, diversos tipos de arcos, pináculos,..) y materiales como la cerámica policromada de Zuluaga, gracias la rehabilitación de Fernando Martín en 2006. Esa rehabilitación nos permite, hoy, celebrar la primavera elogiando la gran flor de  la torre con su cúpula y las más pequeñas repartidas por las fachadas y los interiores.

 

Para saber más de la historia de este edificio y de su rehabilitación conviene leer y contemplar las ilustraciones del libro Ave Fénix, la recuperación del edificio de la calle Cabrales nº 18 de Gijón de Héctor Blanco.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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