Jardín gijonés

Los balnearios de Gijón

Solo a partir del s. XIX el litoral y las playas se transformen en espacios de ocio. Lo hacen vinculados a la utilidad terapéutica del mar (talasoterapia) para las enfermedades de la piel, y también, para otras muchas afecciones. Los baños se tomaban por prescripción médica durante 7 ó 9 días y existían distintas modalidades, calientes, de algas, en el mar,etc., todos ellos, organizados desde los balnearios. Para entretener a las personas que acudían a las playas se pusieron en marcha fiestas, se construyeron teatros, plazas de toros, paseos y muelles iluminados, se organizaron regatas, excursiones,… Para alojarlos, se construyeron hoteles. Supuso toda una transformación, social y económica de las ciudades.

 

Gijón compitió con Santander y San Sebastián para convertirse en un centro de ocio veraniego del Cantábrico, aunque no pudo imponerse. En parte,  por ser elegidas las otras dos ciudades por la familia real y la aristocracia. En parte, por primar en nuestra ciudad, el desarrollo industrial como modelo de crecimiento. De todas formas, Gijón se transformó gracias a la popularización de los baños y se convirtió en centro vacacional para muchos asturianos y para los leoneses.

 

Hasta bien avanzado el siglo XIX la playa de Pando, situada entre el muro oeste del muelle  y el monte Caroña, era la más apreciada para el baño, pero la construcción del muro de Laquerique  y los muelles de Fomento la convirtieron en un peñascal, y se comenzó a usar la de San Lorenzo que se consideraba más peligrosa. El uso lúdico de la zona que ocupaba la antigua  playa de Pando, se recuperó, muchos años después, con la creación de la playa de Poniente.

 

En la segunda mitad del s. XIX comenzaron a instalarse casetas en la playa de San Lorenzo y se inició la creación de balnearios impulsados por los médicos que colaboraron en el diseño de la oferta y estaban presentes en estos establecimientos. Los balnearios tenían una doble finalidad: la recuperación de la salud  por la hidroterapia y proporcionar un ocio saludable. Ciudadanos influyentes de Gijón idearon proyectos, se hicieron promotores de las obras y alentaron el uso de las instalaciones.

 

En la playa de San Lorenzo se fueron construyendo balnearios: La Favorita en 1885, La Sultana en 1886, Las Carolinas, el más lujoso y por ello el centro de la alta sociedad gijonesa, en 1887, y La Cantábrica en 1892. Estas construcciones estaban ancladas directamente en tierra por pilares de madera que separaban el edificio del paso de la pleamar y daban gran protagonismo los aspectos decorativos, tanto en el exterior como  en el interior.

 

Durante los primeros años del s. XX se amplió la oferta de balnearios a las clases populares para mejorar la salud y la productividad de los trabajadores. Se instalaron balnearios modestos en La Calzada y el Natahoyo.  En la década de los treinta desaparecieron los balnearios de la playa de San Lorenzo, pero fueron surgiendo otras iniciativas vinculadas con el ocio que no se llegaron realizar. Tendremos que esperar a finales del s. XX para recuperar alguno de aquellos proyectos, precisamente cuando hay que buscar salidas a la crisis industrial y afrontar un nuevo modelo económico.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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