República Arbórea

El bosque, los libros y la utilidad del deseo

 

Juan Villoro agrupa en un ensayo publicado en 2017 un conjunto de textos en los que reflexiona sobre la creación literaria, los enigmas de la traducción y sus libros y autores favoritos. Estas páginas, escritas para distintos fines, las enlaza con el título de La utilidad del deseo. Un  título que nos sumerge en el mundo de los cuentos, en un tiempo en el que desear aún era útil y en los que el bosque desempeñaba un papel fundamental en todas las historias. Estamos ante una obra heteróclita unida por las ramas de los árboles del bosque donde nacen las narraciones y que dan sustento material a las hojas que recogen las palabras que vuelan.  

 

El bosque, los árboles y la madera están vinculados directa y simbólicamente a la literatura desde distintas perspectivas o puntos de vista. En primer lugar, el bosque es el espacio vital de los cuentos de hadas, es el mundo en el que moran los seres que hacen posibles las ilusiones y demuestran la utilidad del deseo. La literatura, según Juan Villoro, sigue buscando esta utopía.

 

Los cuentos antes de ser llevados al papel circularon de boca a oído y de oído a boca desde la noche de los tiempos tejiendo una tradición oral que se difundió después a través de los libros hechos a partir de la carne de los arboles, que de esta manera, contribuyeron a poner en evidencia que la literatura es fruto del influjo colectivo. El escritor recoge en la tradición y crea una obra original, otros escritores escriben sobre ellos y sus obras por fervores personales o por demandas de editores o redactores, hacen así,  la “traducción de un asombro” cuando exploran la interpretación de sus lecturas. Los lectores, arrojan nueva luz sobre lo ya leído una y otra vez, cada lector y el mismo lector en distintos momentos. Las narraciones no se clausuran, no terminan nunca, en cada lectura siguen sucediendo y transformándose. Las interpretaciones literarias tienen el poder de alterar el pasado de la misma forma que, como decía Borges, cada autor crea sus precursores. La comunicación, como el deseo, está en la médula de la literatura. Lo que leemos deseamos compartirlo, necesitamos lanzar al aire, a volar entre las ramas, nuestras sensaciones para que se encuentren con otras sensaciones y alimenten nuevos deseos.

 

En el mercado de artesanía del barrio de Coyoacán en México, se venden marcadores de páginas tallados en madera de yagalán (planta parecida al membrillo silvestre de los bosques de la sierra de Oaxaca) por artesanos zapotecas que deben estar convencidos de que en la ciudad muchos leen y precisan no caer en el vértigo de no saber en qué página están. Es su deseo, más que las ventas reales, lo que les anima a seguir tallando los marcadores imaginando que la urbe es el laberinto de los libros. De la misma forma, escribir es desear lectores en el laberinto de la vida.

 

En El barón rampante, Italo Calvino compara el dibujo de las ramas y las hojas de los árboles con la caligrafía de la escritura de la historia de Cósimo, el niño que se sube a los árboles para vivir allí el resto de su vida, contada por su hermano: “aquella profusión de ramas y hojas, de bifurcaciones, lóbulos,  penachos (…) era un bordado hecho sobre la nada que se asemejaba a este hilo de tinta tal como lo he dejado correr por páginas y páginas, atestado de tachaduras, remisiones, de borrones nerviosos, de manchas…”

 

Nos cuenta Villoro que Calvino decía que la mayoría de las ferias del libro se celebran en otoño porque es cuando los árboles cambian las hojas. Yo relaciono las ferias del libro con la primavera, cuando surgen las hojas y comienzan a arroparnos con su sombra y también con la lluvia que impulsa y alienta el crecimiento de las hojas. Con la primavera, los árboles, la lluvia y las mariposas. Mircea Cârtârescu compara los libros con estos seres bellos y alados: “cuando abres un libro este echa a volar. Y tú con él como si volaras en el cuello de plumón de una mariposa gigante. Pero el libro no tiene un único par de alas, sino cientos, clara señal de que te puede llevar no solo de flor en flor en este mundo glorioso sino a centenares de mundos habitados. Algunos guardan gran  parecido con el mundo que vivimos, otros están habitados por seres que solo se muestran en los sueños” y en el bosque impulsado por la utilidad del deseo.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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