Memoria del jardín

El señor Botibol

“Sólo había una forma de escuchar música, le dijo, una sola forma de escuchar cada nota y cada acorde. Había que hacer dos cosas al mismo tiempo. Había que imaginar que la había compuesto uno mismo, e imaginar que el público la oía por primera vez.

 Road Dahl

Nos cuenta Eugenio Trias en El canto de las sirenas que la música para Platón tiene una doble naturaleza, por una parte es dionisiaca,  tiene el poder de traspasar los umbrales de la conciencia a través del frenesí de la danza que facilita formas de posesión divina, de entusiasmo, de rapto y trance.  Por otra parte, es apolínea, la ciencia de la armonía en ensamblaje con la matemática y la astronomía. La salud mental y  la felicidad exigen el concurso de estas dos orientaciones aparentemente opuestas.

 

El señor Botibol, cuento escrito por Road Dahl, parece pensado para refutar esa concepción terapéutica de la música. La vida de Botibol era como su cuerpo dentro del traje cruzado de color azul: un esparrago. Con solo mirarlo se veía que era extraño y desgraciado. El relato comienza en el momento en que todo está a punto de cambiar. El motor del cambio serán unas cuantas copas de vino que operarán prodigios en el comportamiento de Botibol, le permitirán disfrutar como nunca de un concierto radiofónico,  arrastrado por el frenesí y el entusiasmo, se sentirá el creador de esa pieza y el director de la orquesta. A partir de ese momento empezará a disfrutar de la vida y logrará compartir su gozo con una mujer que puede abrir otras muchas posibilidades. Está clara la orientación dionisiaca, el vino desinhibe a este rígido e infeliz personaje para que se deje llevar por el frenesí escuchando el concierto y sintiendo el rapto de la música. Pero además, empieza a reorganizar su vida, aplicando la lógica, para dar cauce a esa pasión que le cura, por lo que está  presente, también, la orientación apolínea. Botibol compra discos con los conciertos que le gustaría haber compuesto y dirigido, compra también grabaciones de ovaciones y aplausos, recrea en una de las habitaciones de su casa una sala de conciertos, y se prepara para las representaciones cuidando todos los detalles, todo ello  después de una cena regada con un buen vino.

 

Estamos ante un relato escrito con adjetivos secos, vivos y directos que crean un estilo en el que el narrador se presenta al margen de la historia, sin especial simpatía por el personaje que construye, pero con gran expresividad y salpicando el conjunto con pinceladas de humor y notas de suspense.

 

Road Dahl es más conocido por su relatos para niños, como Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, Las brujas, Los Gremlins…, pero escribió muchos relatos para adultos, algunos llevados al cine por Hitchcock, otros  que inspiraron a Spielberg y Tarantino, todos tan interesantes como este del señor Botibol.

 

Cuando  terminé de leer el cuento sentí deseos de  aplaudir, ovacionar al autor y lanzarle unas flores, esas que se lanzan cuando el auditorio entra en éxtasis, esas en las que todavía no pensó Botivol.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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