Memoria del jardín

Blake, artista total

En agosto, en uno  mis viajes a Madrid, visité la exposición  que en Caixa Forum se dedicaba al artista británico William Blake (1757-1827). Me gustó tanto que compré una antología de su poesía, era uno de esos pocos artistas totales que nos ha ido dando la historia. Practicó diversas disciplinas: poesía, pintura, impresión, ilustración, y además le quedaba tiempo para el compromiso con las causas sociales de su época.

Comencé la lectura de la antología en el tren, en el viaje de vuelta. La lectura quedó interrumpida por distintas causas hasta hace unas semanas. El contacto con la Imagen del mito de Joseph Campbell, obra en la que se hace referencia a las ideas de Blake y se recogen, entre la iconografía que se analiza, algunas reproducciones de sus pinturas; me llevó a reanudar la lectura  de su antología poética.

Blake reelaboró los conceptos tradicionales, superó las fragmentaciones impuestas por los filósofos  y las religiones logrando un cuadro del universo en el que dios  es visto como una unidad indivisible en movimiento: hombre, naturaleza, eternidad e instante, presente y pasado.

De ahí, que la segmentación y  la división del conocimiento dificulten o impidan ver la complejidad de lo real, que está en conexión y en movimiento: “Si las puertas de la percepción se purificasen cada cosa aparecería al hombre como es, infinita”. El cosmos que crea la imaginación de Blake  está relacionado con las ideas que subyacen en los distintos mitos. Por eso, le resulta a Campbell tan práctico recurrir a las ideas y a las representaciones artísticas de Blake.

Desde sus ensoñaciones llevó a cabo una crítica radical de todas las creencias de su tiempo y se anticipó a muchos de los pensadores  que hoy forman parte del acervo cultural de occidente. La reivindicación de todo lo humano –que es también lo divino- lo acerca al humanismo más reciente y a las religiones orientales que consideran que la divinidad está en todas las personas y en cada elemento de la naturaleza.

Ofrezco este pequeño poema como un tributo a este artista total y para la reflexión personal:

El amor no busca contentarse a si mismo

Ni tiene por si mismo cuidado alguno,

Sino que a otro da su paz

Y construye un cielo en la desesperación del infierno.

 

Así cantaba un pequeño terrón de arcilla

Que las patas del ganado habían pisado;

Mas un guijarro del arroyo

Murmuró estos versos justos:

 

El Amor busca tan solo su propio placer,

Y somete a otro a su deleite,

Goza cuando otro pierde su paz,

Y un infierno construye a despecho del cielo.

 

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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