Memoria del jardín

Déjame aspirar largo, largo rato, el olor de tus cabellos, hundir en ellos el rostro, como un hombre sediento en el agua de una fuente, y agitarlos con la mano cual pañuelo perfunado, para esparcir recuerdos en el aire.

Charles Baudelaire

 

La nariz y la magdalena,  como símbolos, tienen un incuestionable valor para conocer la vida y definir la persona que la vive.

 

La nariz es uno de los adornos que más define una cara aunque sea más habitual hablar de los ojos, de la boca, del mentón o del pelo de una persona cuando la queremos describir. La nariz va tomando cuerpo y aumentando su espacio de influencia con el paso del tiempo hasta imponer su imperio indiscutible en la madurez. Cierto es que no todas las narices son igualmente protagonistas en un rostro, depende de su tamaño y de la contundencia de su forma,  pero en cualquier caso, su ausencia es insoportable. Podemos comprender el pánico del asesor colegiado Kovalyov, persona importante y distinguida en San Petersbusrgo, cuando una mañana descubre que la nariz ha desaparecido de su cara. Todo su prestigio puede esfumarse si no encuentra rápidamente ese elemento esencial de su persona. Este es el argumento de La nariz, uno de los relatos más logrados e inolvidables de Nikolai Gogol. Consiguió, con este juego de ingenio surrealista, adelantarse a los relatos de narradores que, como Kafka en su Metamorfosis,  utilizan las transformaciones como un símbolo de la insatisfacción de los personajes con sus acciones y pensamientos, y, también, con los imperativos de los tiempos que les toca vivir.

 

Un olor nos retrotrae a otros momentos en los que vivimos una experiencia y se asocia por magia simpática con objetos, personas y situaciones con los que puede llegar a tener una extraña cercanía, si no se explica que la mente envolvió el objeto, la persona o la situación con las nubes de esa fragancia. Imposible evocar mi infancia sin los aromas que fui descubriendo: la hierba cortada, olor de la lluvia cuando comienza a llover, la leche caliente, la humedad, el carbón frio y en combustión, las hojas de los castaños, el pan caliente, las flores silvestres que crecían por todas partes en primavera, los guisos de mi madre, el jabón, el mar unido a los eucaliptos, las tiendas de comestibles con muchos productos de venta a granel, el serrín del suelo de los bares, el pasillo de las aulas de las niñas y el de las de los niños (situadas en el mismo edificio, pero tan distintos en su expresión aromática), el flan y el caramelo,….Es el poder evocador del abanico de aromas que desprende, cuando se muerde o se parte, la magdalena de Proust y que no se consigue con ningna otra experiencia. 

 

Pero la historia de los olores no termina en la infancia, de la misma forma que la nariz es más importante en el rostro con el paso del tiempo, la fuerza practica de los olores es poderosa para disfrutar de los pequeños placeres de plenitud vital: para degustar los alimentos y saborear los vinos y otros licores distinguiendo sus notas y sus acordes, para amar el cuerpo de un amante completando y uniendo las demás sensaciones, para pasear por el campo, para abrir un frasco de perfume. Si entrenamos nuestra nariz para que identifique y disfrute los aromas, estaremos otorgando a este órgano el lugar que se merece en nuestra cara y en nuestra vida. Dice Philippe Claudel que los olores son barcas a la deriva que nos mecen suavemente y que alinear nombres, oler sus sílabas, es escribir el gran poema del mundo y de sus profundos deseos. La nariz es un regalo maravilloso para disfrutar y evocar los mejores momentos de nuestra vida.

Ribera del Queiles (RQ) es la única denominación de origen vinícola de España con  territorio perteneciente a dos comunidades autónomas: Navarra y Aragón. Además, limita al oeste con la Rioja. Agrupa siete municipios de Navarra y nueve de Zaragoza en la comarca de Tarazona y El Moncayo.

 

Las condiciones del suelo, la altitud, las pendientes y el clima (con periodos de heladas en invierno y de sequía en verano)  son muy favorables para la producción vinícola de calidad. Los viñedos se extienden desde las laderas del Moncayo, en Aragón, hasta las orillas del río Queiles, en Navarra. Una sola bodega forma parte de la indicación protegida que desde 2003 regula esta zona. Se cultivan las variedades autóctonas: tempranillo, graciano y garnacha tinta, y las foráneas: cabernet sauvignon, cabernet franc, merlot y syrah.

 

La bodega Winery Arts elabora con la uva de esta comarca vinos de calidad, vinos de autor de gran personalidad. Me gustan todos, pero quiero destacar el Número (N9), este vino me encanta. Se elabora con las variedades tempranillo y cabernet franc procedentes de un viñedo de 65 anos. Esta es la nota de cata que nos da la propia bodega: “Rojo picota de capa muy alta, con tonos morados en el borde de copa. Aroma complejo y tremendamente sutil, en el que se combinan la fruta negra muy madura, casi confitada, con las especias, el café y el aroma de sotobosque. En boca es un vino amplio, muy estructurado y largo, con tanino maduro y gran persistencia, apareciendo de nuevo en retronasal una compleja nariz”. Este vino que reposa más de 16 meses en barrica nueva de roble francés.

 

El número nueve tiene un significado simbólico que va muy bien con el carácter de este vino. Se considera la cifra del saber supremo y la síntesis del triángulo ternario (corporal, intelectual y espiritual). No sé hasta qué punto esto será verdad, por otra parte, es difícil de comprobar, pero la producción de 2009, recogida el día 9 del mes nueve es, para mi gusto,  muy especial. En primer lugar por razones objetivas, ya que se emplean las variedades tempranillo y merlot, que son mis favoritas. Después, porque el resultado es fabuloso: el color picota con ribetes morados y capa intensa (es casi opaco); con aroma intenso a fruta muy madura; con sabor especiado (nuez moscada y canela) con notas balsámicas y de torrefacto. Consigue dejar  en la boca  un recuerdo del paraíso. El mejor maridaje de este vino es la compañía humana, busca la mejor para degustarlo. Cualquier plato es especial cuando se toman con el número nueve.

 

No es fácil conseguir Número 9 de la edición especial 9/9/9, solo se han comercializado 9851 botellas, pero puedes intentar conseguir alguna. Merece la pena el esfuerzo de buscar. La contraseña para iniciar las pesquisas es RQ/N9.

La identidad es una de esas grandes cuestiones que se nos presentan en la vida. Es un asunto del que no nos podemos sustraer. Nos vemos en la obligación, en la necesidad de cocinar de alguna manera una cuestión que se puede convertir en un problema si no encontramos la fórmula o la receta para conseguir un balance positivo y disfrutar en esa búsqueda.

 

Cuantas veces nos preguntamos cómo somos y cómo nos perciben los demás, intuyendo que cada cual nos ve de una forma distinta y que esas imágenes diversas no cuadran con la idea que vamos construyendo, día a día, de nuestra propia identidad. ¿Somos verdura, hortaliza, fruta, carne, pescado? Y si somos verdura ¿qué verdura?

 

Para indagar en la naturaleza y las dimensiones de la identidad puede ser interesante contar con un hermano del mismo sexo y edad aproximada. El hermano puede ser el espejo en el que nos observemos viendo cómo seríamos o cómo reaccionaríamos en circunstancias y ante acontecimientos distintos a los nuestros. Este es el hilo que entrelaza las historias enfrentadas de dos hermanos en Contravida de Philip Roth. En esta novela, el narrador retrata a un escritor que cuenta la vida de su hermano haciéndole vivir situaciones de su propia vida, mezclando caracteres y actitudes. En Contravida la búsqueda de la identidad personal corre en paralelo a la búsqueda de la identidad de la novela, de la relación entre la realidad y la ficción. ¿Puede lo escrito interferir en la realidad, jugar con las reacciones de la persona, que asombrada, se ve actuando en situaciones desconocidas, hasta el punto de hacerle dudar de si mismo? La problemática de la identidad es la metáfora de la relación de la novela con la realidad, o viceversa. Contravida  es como la imagen de un acontecimiento reflejado en un espejo que se refleja en otro y otro y otro, para finalmente reflejarse en mis ojos o en los tuyos. Es literatura sobre literatura, cuenta una vida para justificar y explicar otra. Es mirar cerrando los ojos, es creer nuestras mentiras. Es no disfrutar del  momento y del  lugar, pensando que, quizás, estaríamos mejor en otro y en otra compañía. Es ahogar  en un lugar o nación, en una raza o religión, nuestras carencias. Es diluir nuestra identidad en un grupo.

 

La reflexión sobre la identidad es personal pero está vinculada a todo un contexto social. No podemos cocinar la identidad en solitario, necesitamos un grupo de personas que dispongan de tiempo, que sepan manejar las múltiples vertientes de la cuestión, su parte vegetal y animal, su vertiente terrestre y marina, que se diviertan esperando que el horno esté a punto y el guiso se cocine lentamente. La cuestión de la identidad es como un curanto de Polinesia, ese guiso esencial que usa todo tipo de productos y precisa el concurso de la comunidad.

 

El curanto se puede hacer en la playa, adornados con guirnaldas de flores, bailando al son de la música y preparando todo lo necesario: calentando las piedras, haciendo el hoyo, limpiando las verduras y las legumbres, cortando las carnes y los pescados, buscando hierbas aromáticas, decidiendo que especias incorporar, preparando la olla que bajaremos al fondo del hoyo sobre las piedras calientes, disponiendo las ramas de banano y mantas para cubrir la hoya y protegerla de la tierra cuando la dejemos enterrada.

 

No hay mejor forma de reflexionar sobre la identidad que comprendiendo su carácter múltiple y cocinándola como el curanto, con muchos ingredientes, mucho tiempo y ganas de disfrutar con otras personas que también buscan su identidad. Organizar un curanto tiene sus dificultades, pero podemos intentarlo y sazonar con buen humor y mucha ironía los platos más simples de cada día para que nos llenen de fuerza y prosigamos con esa tarea que puede requerir una vida entera. También podemos viajar al sur de Chile o a la isla de Pascua y ....

“A quien no le guste el vino no merece vivir (…) Quien no se haya dejado engañar alguna vez por los encantos de un buen vino tinto envejecido simplemente no ha gozado. Hay pocas cosas comparables a un trago largo, de aquellos que evolucionan suntuosos en contacto con la  lengua y se deslizan con deleite bajando desde el paladar (…) Cuando después de un sorbo se suelta el aire contenido dejando una huella de vaho en la limpidez de la copa, se sabe que el vino ha dejado memoria para siempre y que su capacidad para el carpe diem no podrá ignorarse jamás”

 

Con estas palabras comienza la obra de Daniel García Giménez Los discípulos de Baco. Es una obra procedente de la última cosecha, publicada en 2014, que conserva los aromas afrutados, es sabrosa y tiene buena estructura, y es  como los buenos vinos jóvenes que cuando pasan por barrica prometen caldos potentes y longevos.

 

Narra la historia de una botella excelsa que contiene un vino que puede dotar de extraordinaria clarividencia o matar según la dosis que se tome. De la botella más añeja del mundo que ha tenido un largo trajinar por lugares y momentos y es parte fundamental en episodios de la historia. Vinculada a los templarios, la masonería,  la Revolución Francesa, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil, La División Azul, El Golpe de Estado de 1981 y La Guerra de los Balcanes. Unida a personajes como Jefferson, Condorcet, Napoleón, Murat, Himmler, Otto Rahn, Marilyn Monroe y otras estrellas de Hollywood. Está presente la historia, encontramos alusiones a la mitología grecorromana, pero también está llena modernidad a través de redes sociales exclusivas y verticales como Bakcheia, buscadores de internet y mensajes encriptados en textos y planos escritos en códigos QR que dirigen los pasos de los personajes de la novela. Y están presentes las tendencias de los mercados en los que pueden llegar a cotizarse, con cifras millonarias, como obras de arte botellas de vino históricas.

 

Los aficionados al mundo del vino encontrarán entre las páginas de Los discípulos de Baco los términos adecuados para la cata de los vinos de las distintas denominaciones de origen españolas, francesas y alemanas. Disfrutará al encontrar palabras de su jerga, para hablar de variedades y procesos de elaboración, engarzadas dentro de los múltiples hilos de una trama apasionante.

 

Podríamos calificar la obra como novela negra y como novela histórica, en realidad es un hibrido de los dos géneros. Con estos avales cuenta con posibilidades para ser un gran éxito editorial. Aunque los azares del mercado no están exclusivamente relacionados con los gustos de los lectores y con la calidad de la obras, intervienen otros factores que dificultan calibrar el resultado de una publicación.

 

Es un cóctel que mezcla historias de la historia, mitología, fragmentos biográficos, realidad histórica y ficción, terminología del mundo del vino, avances tecnológicos, buen gusto e intriga. Ofreceré el cóctel Los discípulos de Baco como una delicia de mi jardín para amenizar las visitas de mis amigos y juntos seguiremos de cerca a Daniel García Giménez con la esperanza de que nos deleite con otros libros como este donde se esconde el espíritu de Baco.

“Dejé mi casa para matarme, pero el sabor de una cereza me cambió. Una ordinaria cereza, simple y sin importancia. El mundo no es de la forma que tú lo ves. Debes cambiar tu perspectiva, y así cambiar el mundo.”

El sabor de las cerezas

 

Para mantener, y también para recuperar, el  gusto por la vida encontramos frutos en el jardín que no precisan pasar por la cocina para convertirse en delicias terrenales que nos abren las puertas de la dicha y la alegría de vivir, mostrándonos el camino para mirar el mundo y la vida con otros ojos. Este es el mensaje de la película de Abbas Kiarostami que lleva por título El sabor de las cerezas (1997). La película es una sencilla, profunda, y a la vez poética, reflexión sobre el suicidio. Sencilla, profunda y poética, adjetivos difíciles de conciliar, pero que están aquí entrelazados en la urdimbre de un tejido de belleza poco habitual.

 

Entre el polvo de la carretera que discurre por los alrededores montañosos y secos de Teheran, Mr. Badii busca ayuda para llevar a cabo una tarea que pagará bien. Encuentra a una persona que le ofrecerá su colaboración si antes escucha y comprende que la salida a todos los problemas está en nosotros mismos, en disfrutar de lo que cada estación nos ofrece, en saborear las cerezas cuando el verano comienza y las moras cuando está a punto de terminar, sabiendo que el otoño y el invierno y la primavera nos traerán otras delicias para soportar las dificultades.

 

La primera película que vi de Kirostami que me fascinó fue El viento nos llevará (1999). Antes ya me había gustado Entre los olivos (1994).  Con El viento nos llevará quedé hechizada por su cámara, por su ritmo, por su sencillez, la del filme y la de la vida que narra, y también por la belleza del paisaje…Un paisaje, que como el de El sabor de las cerezas parece feo, pero se va revelando bello con la sucesión de imágenes desde un coche, una moto o a píe. Vistas con la naturalidad de quien pasa sintiéndose parte de el y viviendo ese instante fugaz en el escenario de la naturaleza. Se nota que es un fotógrafo/poeta que hace cine. Me quedan aun, más obras de Kirostami por ver como Copia certificada (2010) y siempre poder ver una y otra vez las obras que realizó en su carrera como director.

 

En mi jardín no podía faltar un cerezo luciendo sus flores en primavera y ofreciendo dulces y rojas cerezas en verano, ahora sus hojas verdes nos hablan del otoño que está por llegar, sus ramas y su tronco siempre están, aunque haga mucho frío. Las flores, los frutos, las hojas y las ramas de mi cerezo, despidieron este verano a Abbas Kiarostami, y el viento nos llevará más allá del jardín entre los olivos.

 

Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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