Mesa jardinera

Raaoul Dufy

mientras con eco de cristal y espuma

ríen los zumos de la vid dorados.

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Nosotros exprimimos

la penumbra de un sueño en nuestro vaso...

Y algo, que es tierra en nuestra carne siente

la humedad del jardín como un halago

                                                  Antonio Machado

Lecturas, relecturas, vino y conversación

HAROLD METZKES, Femmes savantes, 2001

“Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer, dije alguna vez. No sé si soy un buen escritor, creo ser un excelente lector o, en todo caso, un sensible y agradecido lector.”

Borges

 

Me siento plenamente identificada con esta afirmación de Borges, excluyendo, claro está, la aspiración al mérito como escritora. Estoy orgullosa de mi carácter de lectora y agradezco la labor de tantos escritores que me permite disfrutar de la pasión por leer y vivir infinitas vidas desde la estrechez de una sola.

Dice Fernando Aramburu que un texto redactado con voluntad literaria constituye un acto de comunicación con aditivos. La comunicación, la interacción, entre quien escribe y quien lee es imprescindible, es la condición necesaria de la escritura.  Los aditivos serían los recursos estilísticos elegidos para comunicar. La comunicación es la parte fundamental de la literatura. Incluso las obras ricas en pensamientos complejos, datos y hondura humana, fruto del esfuerzo de un escritor durante años, buscan ser entendidos, y también, reconocidos para que su trabajo les de comer.

Este escritor, en Las letra entornadas, compara la literatura con la cocina. El autor cocina creando platos sabrosos y nutritivos utilizando como recursos el conocimiento de la técnica, su imaginación y su saber hacer. El lector se alimenta y degusta. Pero si el cocinero no supo dar el punto al plato, habrá fallado. Y si, a pesar de conseguir una maravilla culinaria, el comensal no tiene la sensibilidad para apreciarlo, algo no funciona. La literatura surge cuando es posible la conexión entre las dos partes de la ecuación. Hacen falta autores con talento y lectores avezados.

Todo esto supone, desde la perspectiva del lector, emplear una buena dosis de dedicación y paciencia. Hay que afinar el gusto, superar las dificultades de la lectura y enfrentarse con textos que no abren fácilmente sus secretos.

Cuando degustamos un plato que nos emociona en compañía de un vino que lo eleva por las nubes, disfrutamos el momento y deseamos repetir esa experiencia para prolongar indefinidamente el placer. Algunos libros, cuando terminamos de leerlos, sabemos que los volveremos a releer. La relectura multiplica, elevando a la enésima potencia, el gusto de la lectura. La relectura, además, permite actualizar los textos. Podemos encontrar y traer, así, al presente los contenidos y poner de relieve los cambios, que con el paso de los años, se han operado en nuestra manera de entender e interpretar la realidad. Podemos reparar los daños causados por el olvido. Y podemos recuperar las sensaciones del momento en que vimos por primera vez esas páginas. Dice Fernando Aramburu que sin que nos demos cuenta, los libros nos leen mientras nosotros los leemos. Y nos leen mejor cuando nos reencuentran, entonces pueden descubrir partes olvidadas de nuestra personalidad.

Quedan muchas cosas de las que hablar, tenemos conversación para rato. ¿Qué tiene la poesía para cautivarnos? Su magia radica en que el poeta expresa la intimidad de la especie y esto sin que los elementos constitutivos del poema dejen de ser una representación simbólica de lo que él piensa, siente, etc. El poeta es el ser humano general. El cuento está en el origen de la literatura y en ADN de la especie. Las letras entornadas plantean cuestiones, como estas, importantes para los lectores, y seguramente también para los autores, pero yo leo desde la orilla de los lectores y me fijo y quedo con lo que me toca como tal. Te invito a leer esta obra, saborear las letras y los vinos. No lo he dicho antes, pero todas estas reflexiones surgen entre  Fernando y el viejo que lo invita los jueves a degustar los vinos de su bodega y charlar. Es que la comunicación entre autor y lector es necesaria, pero la comunicación entre lectores, la conversación en torno a los libros, convierte en sublime el placer. Los placeres compartidos son más sabrosos que los solitarios.

La cocina de Leonardo

Leonardo, La Ultima Cena

“Con ánimo de ser reduccionista, se podría llegar a decir que Leonardo fue pintor, escultor, dibujante e inventor porque fracasó y no pudo llevar a la práctica sus ideas sobre la cocina. Su relación con los fogones indica la siempre discutida inclusión de la cocina como arte.”

                                                          El Goloso, Conde de Sert

Decía Zola que se debe buscar a la persona que pintó un cuadro para interpretarlo. Es esta una dirección atinada en general, pero que gana valor en el caso de Leonardo Da Vinci. Detrás de los cuadros de Leonardo encontramos su afición, dedicación o frustración por la el arte culinario. Siguiendo al  Conde de Sert, podemos jugar con la idea de que, este pintor renacentista, desarrolló otras disciplinas artísticas para compensar la incomprensión de las gentes de su tiempo ante su vocación de cocinero.

De su padrastro, que era repostero, heredo el gusto por comer bien y la destreza para cocinar. Pero como era un buen dibujante entró de aprendiz en el taller de Verrochio, donde conoció a Botticelli. El maestro, por atiborrarse a pasteles, lo castiga a pintar el ángel de El bautismo de Cristo. La figura pintada por el joven aprendiz es tan buena que pone en cuestión el talento del maestro.  Verrochio no pinta más, ese bautismo será su última obra.

Tres años después de entrar en este taller, Leonardo decide aceptar la oferta para trabajar en la cocina de una de las tabernas más populares de Florencia, Los Tres Caracoles, si bien, la experiencia es completamente desalentadora. A los clientes, las raciones de Leonardo, les parecen muy pequeñas y los ingredientes poco habituales, las verduras no están entre sus alimentos preferidos. Por eso, disgustado tiene que volver al taller donde se concentra en la pintura de La adoración de los Reyes Magos y de los encargos que le van llegando al ritmo que crece su prestigio como pintor.

Leonardo sigue perseverando en su afición. Cinco años más tarde se le presenta la oportunidad de dirigir su propia taberna y convence a Botticelli para crear Las tres Ranas de Sandro y Leonardo como socios. A pesar de la complejidad del proyecto, de la cuidada y elegante decoración, esta iniciativa fracasa. Los florentinos no están preparados para degustar la refinada cocina de Leonardo. Desanimado se va de Florencia y acepta la oferta de Ludovico Sforza, El Moro, como consejero de fortificaciones y maestro de ceremonias de la corte en Milán.

Entre los encargos que recibe Leonardo está la organización del banquete de boda de Ludovico con Beatriz de Este. Construye un gran castillo de polenta que devoran las ratas la noche anterior al festejo. Beatriz trata de aplacar la ira de El Moro, agradecida por el retrato que Leonardo le ha hecho, y consigue,  que su esposo, le encuentre otra ocupación. Es así como se enfrenta, nuestro artista, con la empresa del fresco de La Última Cena en Santa María de Grazie  que le llevó más de tres años. Durante ese tiempo sentó a la mesa a sus ayudantes con los mejores vinos y manjares de la abadía para que le sirvieran de modelos.

El amor por la cocina no se limitó a la elaboración de recetas, Leonardo, también ideó máquinas para simplificar el trabajo en las cocinas y utensilios para la mesa. Entre todos ellos destacan la máquina de cortar espaguetis y el tenedor de tres púas para comerlos cómodamente.

Leonardo termino sus días en compañía de Francisco I de Francia en la corte de Amboise, durante tres años disfrutaron de la cocina, la caza, la pesca en el Loira y la organización de un huerto.

Hoy se considera a Leonardo un precursor de la nouvelle cuisine. En su tiempo, el esmero en la presentación, la concepción de un plato como una obra de arte y la utilización de ingredientes poco habituales, no le permitieron triunfar. Hoy podría ser uno de los más afamados, respetados y cotizados cocineros. ¿Pero, sería  uno de los más populares? Estoy segura de que muchos, y algunas, se identifican plenamente con los clientes de Los Tres caracoles y  Las Tres ranas de Sandro y Leonardo. 

El rodaballo

No encuentro la forma de describir el contenido de El Rodaballo de Günter Gras. Es un recetario de cocina, una historia de la alimentación, un cuento, el relato de la historia de una región (desde un punto de vista crítico contado de un modo dialéctico), es la vida cotidiana del narrador, es una crónica de la guerra de los sexos. Es en suma, una gran obra, es una novela que debe leerse muchas veces para saborear todos sus ingredientes y percibir todos los matices y aromas.

Podría decir que es un gigantesco entramado tejido con multitud de hilos para crear una epopeya del pueblo cachubo, desde el Paleolítico hasta la actualidad. Mejor que tejido con hilos sería decir que está compuesto por platos y alimentos, por cocineras y recetas que en distintos momentos tuvieron un papel importante, aunque olvidado, en la historia. Ellas contribuyeron a la subsistencia y a modelar el gusto de los cachubos.  Pero, esta novela es mucho más.

Para empezar, creo que es oportuno delimitar en ámbito geográfico de la narración. La Cachubia es una región integrada actualmente en Polonia, está situada en torno a la desembocadura del río Vístula, en el golfo de Gdansk y con capital en Danzig. Formó parte de Pomeranía, Polonía, Suecia, Prusia, y Alemania, sucesivamente, hasta quedar dentro de Polonia después de la Segunda Guerra Mundial.

El autor utiliza, como hilo conductor de los hechos del pasado, al rodaballo del cuento de El pescador y su mujer que los Hermanos Grimm recogieron de la tradición oral. De esta forma lo fabuloso, la fantasía ancestral, se cuela en el relato hasta apoderarse de toda su estructura. El papel del pez es fundamental, es el mensajero de lo que acontece en otras latitudes, el instigador de los cambios y el consejero, aliado con los hombres, para que superen el matriarcado originario. El narrador es uno y múltiple, está situado en el presente, pero asumió distintas personalidades masculinas en cada episodio histórico. Fue el compañero, esposo y/o amante de las cocineras, de las verdaderas artífices del progreso.

Las cocineras, que a pesar de su contribución no aparecen en las crónicas, son las protagonistas de la epopeya del pueblo cachubo, las impulsoras de cada revolución alimentaria y social. El propio rodaballo decide cambiar de bando y aliarse en la causa de las mujeres ante la reiterada ineptitud de los hombres, aunque tenga, para ello, que verse sometido a un duro juicio femenino y feminista.

Günter Gras construye con estos elementos una historia contada, o mejor dicho, cocinada, desde la perspectiva de género que sabe a la papilla de bellotas con huevas de esturión de Aya; a las merluzas, esturiones, luciopercas y salmones cocidos o a la parrilla de Vigga; al caldo de pescado con cuentas de ámbar de Mestuina; al ganso de Greta; a los caldos de gallina y sémola de esteba de Agnes; a los guisos de patatas de Amanda; las carnes con setas de Sophie y a los distintos platos de la cocina proletaria de Lena. Son todos platos fuertes y contundentes. Hay que prepararse para leer sin prisa, con paciencia y  preparar el estómago para digerir y disfrutar la novela y estos sabores. Después podemos pasear y echar una buena siesta en mi jardín. 

Lampreas de papel

 

A Platón no le podía parecer mal que con la empanada de Caldas de Reyes nos comiesemos la idea de la empanada de lamprea.

Alvaro Cunqueiro

 

La lamprea es un pez sin escamas, aletas ni dientes con forma de serpiente y de remoto origen en el tiempo. Llaga desde el mar a algunos ríos en el invierno para desovar y permanece en las aguas dulces hasta finales de abril. Hoy es una reliquia que solo se puede conseguir en las riberas del  Miño  y donde el Sar se junta con el Ulla. En Puentecesures (Pontevedra) se celebra desde 1996 la fiesta de la lamprea en el mes de abril.

 

Desde que, hace ya muchos años, leí La saga fuga de JB de Gonzalo Torrente Ballester tengo el propósito y la ilusión de verme ante un plato de  lamprea. Según Don Gonzalo los habitantes de Castroforte de Baralla disfrutaban degustando este pescado que era, además, el recurso económico más importante y el símbolo y protagonista de las dichas y desdichas de la ciudad. Las lampreas poblaban las aguas del río Mendo alimentándose de suicidas y estaban presentes en los episodios más importantes de su historia con un papel crucial. Siento una enorme curiosidad por probar las lampreas, ese manjar que reúne las características del pescado y de la carne, y del que seguí encontrando referencias en otras lecturas. No he podido pasar de la lamprea de papel a la lamprea cocinada en esa salsa densa y oscura pintada con su propia sangre. Ahora, a finales de abril, a punto de terminar su temporada, lamento, un año más, no haber tenido la oportunidad de probar la lamprea.

 

Juan Eslava Galán en Tumbaollas y hambrientos, obra en la que hace un retrato de la historia gastronómica de nuestro país, cuenta que en tiempos medievales los monjes e Sahagún “tenían como propia una laguna lampreana por Villamarín y Villalba, un antiguo lago en el que desembocaba el río Salado, y allá criaban lampreas. Un monje guardián vigilaba celosamente la laguna y denunciaba ante la Inquisición por dilapidación del bienes eclesiásticos a quien fuera sorprendido comiendo lampreas”. Nos cuenta, también, que a Carlos V le gustaban las lampreas, ya que estas, en concreto los pasteles de lamprea, figuran entre los manjares que llegan a Yuste para proveer las despensas del emperador, en su retiro, desde distintos lugares.

 

En el siglo XVIII, la lamprea en salsa era uno de los platos destinados a las celebraciones de más postín de la aristocracia: los banquetes. Así  nos cuenta Deú Domènech en Chocolate todos los días al relatar lo que había en la mesa del barón de Maldá tomando como referencia sus díarios. Parte del éxito de la lamprea  puede deberse a que se conserva viva durante varios días fuera del río. Cuando se transportaba en carros por caminos inmundos y no había neveras, la posibilidad de mantenerse con vida era fundamental para degustar el pescado en la mesa fresco y sabroso. Aunque parece que no era ese el único mérito de la lamprea.

 

Álvaro Cunqueiro contribuyo de forma muy especial a elevar la lamprea a la categoría de delicia gastronómica. Considera que la empanada de lamprea es  el único resto vivo de la mejor cocina medieval. Gregorio Morán en La Vanguardia, hace unos años, nos cuentaba que Cunqueiro decía de esa empanada “que al destapar la costra del pan el olor que exhalaba el animal allí enroscado sobre la masa de trigo no tenía parangón posible”, y concluye, incluyéndose entre los amantes de este pescado: “quizá algunos estamos fascinados ante la lamprea porque en el mundo de sabores desconocidos, este vampiro marino no deja indiferente a nadie. Pertenece a la noche de los tiempos cuando las delicias estaban contadas. O te gusta o lo detestas”.

 

Espero probar el próximo año la lamprea para poder pasar de la lamprea de papel, que tanto me gusta, a la lamprea de carne y sangre.  Tener la oportunidad de acercarme a la empanada ideal, degustando la tan celebrada por Cunqueiro, de lamprea de Caldas de Reyes. Creo que la podré amar. ¡Y si no es la  próxima temporada, será el siguiente!.

El sabor de las cerezas

“Dejé mi casa para matarme, pero el sabor de una cereza me cambió. Una ordinaria cereza, simple y sin importancia. El mundo no es de la forma que tú lo ves. Debes cambiar tu perspectiva, y así cambiar el mundo.”

El sabor de las cerezas

 

Para mantener, y también para recuperar, el  gusto por la vida encontramos frutos en el jardín que no precisan pasar por la cocina para convertirse en delicias terrenales que nos abren las puertas de la dicha y la alegría de vivir, mostrándonos el camino para mirar el mundo y la vida con otros ojos. Este es el mensaje de la película de Abbas Kiarostami que lleva por título El sabor de las cerezas (1997). La película es una sencilla, profunda, y a la vez poética, reflexión sobre el suicidio. Sencilla, profunda y poética, adjetivos difíciles de conciliar, pero que están aquí entrelazados en la urdimbre de un tejido de belleza poco habitual.

Entre el polvo de la carretera que discurre por los alrededores montañosos y secos de Teheran, Mr. Badii busca ayuda para llevar a cabo una tarea que pagará bien. Encuentra a una persona que le ofrecerá su colaboración si antes escucha y comprende que la salida a todos los problemas está en nosotros mismos, en disfrutar de lo que cada estación nos ofrece, en saborear las cerezas cuando el verano comienza y las moras cuando está a punto de terminar, sabiendo que el otoño y el invierno y la primavera nos traerán otras delicias para soportar las dificultades.

La primera película que vi de Kirostami que me fascinó fue El viento nos llevará (1999). Antes ya me había gustado Entre los olivos (1994).  Con El viento nos llevará quedé hechizada por su cámara, por su ritmo, por su sencillez, la del filme y la de la vida que narra, y también por la belleza del paisaje…Un paisaje, que como el de El sabor de las cerezas parece feo, pero se va revelando bello con la sucesión de imágenes desde un coche, una moto o a píe. Vistas con la naturalidad de quien pasa sintiéndose parte de el y viviendo ese instante fugaz en el escenario de la naturaleza. Se nota que es un fotógrafo/poeta que hace cine. Me quedan aun, más obras de Kirostami por ver como Copia certificada (2010) y siempre poder ver una y otra vez las obras que realizó en su carrera como director.

En mi jardín no podía faltar un cerezo luciendo sus flores en primavera y ofreciendo dulces y rojas cerezas en verano, ahora sus hojas verdes nos hablan del otoño que está por llegar, sus ramas y su tronco siempre están, aunque haga mucho frío. Las flores, los frutos, las hojas y las ramas de mi cerezo, despidieron este verano a Abbas Kiarostami, y el viento nos llevará más allá del jardín entre los olivos.

El libro en el que Baco se esconde

Daniel García Giménez, autor de Los discipulos de Baco

“A quien no le guste el vino no merece vivir (…) Quien no se haya dejado engañar alguna vez por los encantos de un buen vino tinto envejecido simplemente no ha gozado. Hay pocas cosas comparables a un trago largo, de aquellos que evolucionan suntuosos en contacto con la  lengua y se deslizan con deleite bajando desde el paladar (…) Cuando después de un sorbo se suelta el aire contenido dejando una huella de vaho en la limpidez de la copa, se sabe que el vino ha dejado memoria para siempre y que su capacidad para el carpe diem no podrá ignorarse jamás”

Con estas palabras comienza la obra de Daniel García Giménez Los discípulos de Baco. Es una obra procedente de la última cosecha, publicada en 2014, que conserva los aromas afrutados, es sabrosa y tiene buena estructura, y es  como los buenos vinos jóvenes que cuando pasan por barrica prometen caldos potentes y longevos.

Narra la historia de una botella excelsa que contiene un vino que puede dotar de extraordinaria clarividencia o matar según la dosis que se tome. De la botella más añeja del mundo que ha tenido un largo trajinar por lugares y momentos y es parte fundamental en episodios de la historia. Vinculada a los templarios, la masonería,  la Revolución Francesa, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil, La División Azul, El Golpe de Estado de 1981 y La Guerra de los Balcanes. Unida a personajes como Jefferson, Condorcet, Napoleón, Murat, Himmler, Otto Rahn, Marilyn Monroe y otras estrellas de Hollywood. Está presente la historia, encontramos alusiones a la mitología grecorromana, pero también está llena modernidad a través de redes sociales exclusivas y verticales como Bakcheia, buscadores de internet y mensajes encriptados en textos y planos escritos en códigos QR que dirigen los pasos de los personajes de la novela. Y están presentes las tendencias de los mercados en los que pueden llegar a cotizarse, con cifras millonarias, como obras de arte botellas de vino históricas.

Los aficionados al mundo del vino encontrarán entre las páginas de Los discípulos de Baco los términos adecuados para la cata de los vinos de las distintas denominaciones de origen españolas, francesas y alemanas. Disfrutará al encontrar palabras de su jerga, para hablar de variedades y procesos de elaboración, engarzadas dentro de los múltiples hilos de una trama apasionante.

Podríamos calificar la obra como novela negra y como novela histórica, en realidad es un hibrido de los dos géneros. Con estos avales cuenta con posibilidades para ser un gran éxito editorial. Aunque los azares del mercado no están exclusivamente relacionados con los gustos de los lectores y con la calidad de la obras, intervienen otros factores que dificultan calibrar el resultado de una publicación.

Es un cóctel que mezcla historias de la historia, mitología, fragmentos biográficos, realidad histórica y ficción, terminología del mundo del vino, avances tecnológicos, buen gusto e intriga. Ofreceré el cóctel Los discípulos de Baco como una delicia de mi jardín para amenizar las visitas de mis amigos y juntos seguiremos de cerca a Daniel García Giménez con la esperanza de que nos deleite con otros libros como este donde se esconde el espíritu de Baco.

Curanto de identidad

La identidad es una de esas grandes cuestiones que se nos presentan en la vida. Es un asunto del que no nos podemos sustraer. Nos vemos en la obligación, en la necesidad de cocinar de alguna manera una cuestión que se puede convertir en un problema si no encontramos la fórmula o la receta para conseguir un balance positivo y disfrutar en esa búsqueda.

Cuantas veces nos preguntamos cómo somos y cómo nos perciben los demás, intuyendo que cada cual nos ve de una forma distinta y que esas imágenes diversas no cuadran con la idea que vamos construyendo, día a día, de nuestra propia identidad. ¿Somos verdura, hortaliza, fruta, carne, pescado? Y si somos verdura ¿qué verdura?

Para indagar en la naturaleza y las dimensiones de la identidad puede ser interesante contar con un hermano del mismo sexo y edad aproximada. El hermano puede ser el espejo en el que nos observemos viendo cómo seríamos o cómo reaccionaríamos en circunstancias y ante acontecimientos distintos a los nuestros. Este es el hilo que entrelaza las historias enfrentadas de dos hermanos en Contravida de Philip Roth. En esta novela, el narrador retrata a un escritor que cuenta la vida de su hermano haciéndole vivir situaciones de su propia vida, mezclando caracteres y actitudes. En Contravida la búsqueda de la identidad personal corre en paralelo a la búsqueda de la identidad de la novela, de la relación entre la realidad y la ficción. ¿Puede lo escrito interferir en la realidad, jugar con las reacciones de la persona, que asombrada, se ve actuando en situaciones desconocidas, hasta el punto de hacerle dudar de si mismo? La problemática de la identidad es la metáfora de la relación de la novela con la realidad, o viceversa. Contravida  es como la imagen de un acontecimiento reflejado en un espejo que se refleja en otro y otro y otro, para finalmente reflejarse en mis ojos o en los tuyos. Es literatura sobre literatura, cuenta una vida para justificar y explicar otra. Es mirar cerrando los ojos, es creer nuestras mentiras. Es no disfrutar del  momento y del  lugar, pensando que, quizás, estaríamos mejor en otro y en otra compañía. Es ahogar  en un lugar o nación, en una raza o religión, nuestras carencias. Es diluir nuestra identidad en un grupo.

La reflexión sobre la identidad es personal pero está vinculada a todo un contexto social. No podemos cocinar la identidad en solitario, necesitamos un grupo de personas que dispongan de tiempo, que sepan manejar las múltiples vertientes de la cuestión, su parte vegetal y animal, su vertiente terrestre y marina, que se diviertan esperando que el horno esté a punto y el guiso se cocine lentamente. La cuestión de la identidad es como un curanto de Polinesia, ese guiso esencial que usa todo tipo de productos y precisa el concurso de la comunidad.

El curanto se puede hacer en la playa, adornados con guirnaldas de flores, bailando al son de la música y preparando todo lo necesario: calentando las piedras, haciendo el hoyo, limpiando las verduras y las legumbres, cortando las carnes y los pescados, buscando hierbas aromáticas, decidiendo que especias incorporar, preparando la olla que bajaremos al fondo del hoyo sobre las piedras calientes, disponiendo las ramas de banano y mantas para cubrir la hoya y protegerla de la tierra cuando la dejemos enterrada.

No hay mejor forma de reflexionar sobre la identidad que comprendiendo su carácter múltiple y cocinándola como el curanto, con muchos ingredientes, mucho tiempo y ganas de disfrutar con otras personas que también buscan su identidad. Organizar un curanto tiene sus dificultades, pero podemos intentarlo y sazonar con buen humor y mucha ironía los platos más simples de cada día para que nos llenen de fuerza y prosigamos con esa tarea que puede requerir una vida entera. También podemos viajar al sur de Chile o a la isla de Pascua y .....

Una delicia para curar corazones
Bola de nieve sobre capa de chocolate puro, rellena de amor y melancolía para saborear contemplando el esplendor floral de mayo

Degustación literaria

En muy poco tiempo he leído dos obras de Junichiro Tanizaki (1886-1965): Elogío de la sombra y La llave. La primera impresión que produce la confrontación de estas dos obras es la de que la segunda es el contrapunto de la primera. Pero se trata solo de una apariencia.

Elogio de la sombra es un ensayo breve, pero sabroso, delicado y concentrado como un bocado del sushi (seguro que tan delicioso como ese que evoca el autor con hojas de kaki de las montañas de Yoshino). En él, es muy interesante esa  tesis que relaciona la estética japonesa con la sombra, con la búsqueda de la belleza en los matices, en la pátina del tiempo que llena de contenido los objetos, en el poder de la imaginación para elaborar y crear las partes de la realidad que están veladas. También la reflexión en torno a las características de una ciencia y una técnica nacidas en el mundo occidental en el que los valores estéticos están basados en la luz y el brillo y, que por lo tanto, si esa ciencia y esa técnica se hubieran desarrollado en oriente presentarían hallazgos e instrumentos acordes con su postulados estéticos.

La Llave  se presenta como la transcripción de los diarios de un profesor y su esposa en los que ambos escriben para manifiestan sus inquietudes en torno a su relación sexual, con el estímulo del secreto y la esperanza de que sirva para establecer una comunicación imposible de forma más directa y avive la pasión. Para iluminar y mostrar sus aspiraciones y inquietudes sexuales. Esto es lo que parece, pero la sombra está presente aquí en la forma en que está tramada la historia. El diario es un instrumento para conseguir objetivos que van más allá y cambian la vida de la familia. La esposa, Ikuko, de personaje pasivo pasa a elemento activo, de representación de las esencias de la tradición a agente de modernidad. El profesor de inductor de novedades en las relaciones sexuales, de introductor de la luz fluorescente para desvelar los detalles del cuerpo desnudo de su mujer,  pasa a relegado participante que se deja arrastrar en un juego que creía dirigir. Todo esto no se cuenta en la novela, es necesario ir descubriéndolo a través de la cadena de ocultaciones, sombras y engaños de los diarios. La estética de La llave es la que Tanizaki predica en El elogio de la sombra, es un juego de sutilezas y sombras.

Otra cosa interesante. Ikuko escribe en su diario utilizando el silabario hiragana. El que utilizaron las mujeres de la nobleza desde el s. VII, que no estudiaban literatura china como los hombres, para la escritura intimista de diarios y poemas y, que  tendrá importantes consecuencias literarias, llegando a ser el primer sistema gráfico que aprenden los niños y las niñas japonesas en la escuela. Mientras que el profesor utiliza en su diario el  katakana, silabario creado originalmente por monjes budistas y considerado más masculino y en cierto modo moderno. ¿Qué nos quiere decir el autor con este dato formal?  Para reflexionar sobre ello creo que hay que considerar que Ikuko, desde su vinculación con las esencias de la tradición, es la renovadora, consigue mejorar su  vida sexual incorporando la emoción, a través del amante,  como ingrediente necesario para disfrutar el sexo.

La llave es una copa de un vino que es preciso saborear con concentración y paciencia, apreciando e interpretando el retrogusto, los matices que despiertan las diversas notas que lo componen y poniendo un buen grado de emoción. Una copa que hay que acompañar con sushi de hojas de kaki de las montañas de Yoshino.

RQ/N9

Ribera del Queiles (RQ) es la única denominación de origen vinícola de España con  territorio perteneciente a dos comunidades autónomas: Navarra y Aragón. Además, limita al oeste con la Rioja. Agrupa siete municipios de Navarra y nueve de Zaragoza en la comarca de Tarazona y El Moncayo.

Las condiciones del suelo, la altitud, las pendientes y el clima (con periodos de heladas en invierno y de sequía en verano)  son muy favorables para la producción vinícola de calidad. Los viñedos se extienden desde las laderas del Moncayo, en Aragón, hasta las orillas del río Queiles, en Navarra. Una sola bodega forma parte de la indicación protegida que desde 2003 regula esta zona. Se cultivan las variedades autóctonas: tempranillo, graciano y garnacha tinta, y las foráneas: cabernet sauvignon, cabernet franc, merlot y syrah.

La bodega Winery Arts elabora con la uva de esta comarca vinos de calidad, vinos de autor de gran personalidad. Me gustan todos, pero quiero destacar el Número 9 (N9), este vino me encanta. Se elabora con las variedades tempranillo y cabernet franc procedentes de un viñedo de 65 anos. Esta es la nota de cata que nos da la propia bodega: “Rojo picota de capa muy alta, con tonos morados en el borde de copa. Aroma complejo y tremendamente sutil, en el que se combinan la fruta negra muy madura, casi confitada, con las especias, el café y el aroma de sotobosque. En boca es un vino amplio, muy estructurado y largo, con tanino maduro y gran persistencia, apareciendo de nuevo en retronasal una compleja nariz”. Este vino que reposa más de 16 meses en barrica nueva de roble francés.

El número nueve tiene un significado simbólico que va muy bien con el carácter de este vino. Se considera la cifra del saber supremo y la síntesis del triángulo ternario (corporal, intelectual y espiritual). No sé hasta qué punto esto será verdad, por otra parte, es difícil de comprobar, pero la producción de 2009, recogida el día 9 del mes nueve es, para mi gusto,  muy especial. En primer lugar por razones objetivas, ya que se emplean las variedades tempranillo y merlot, que son mis favoritas. Después, porque el resultado es fabuloso: el color picota con ribetes morados y capa intensa (es casi opaco); con aroma intenso a fruta muy madura; con sabor especiado (nuez moscada y canela) con notas balsámicas y de torrefacto. Consigue dejar  en la boca  un recuerdo del paraíso. El mejor maridaje de este vino es la compañía humana, busca la mejor para degustarlo. Cualquier plato es especial cuando se toman con el número nueve.

No es fácil conseguir Número 9 de la edición especial 9/9/9, solo se han comercializado 9851 botellas, pero puedes intentar conseguir alguna. Merece la pena el esfuerzo de buscar. La contraseña para iniciar las pesquisas es RQ/N9.

LA NARIZ DE GOGOL Y LA MAGDALENA DE PROUST

Las estaciones, Arcimboldo

           Déjame aspirar largo, largo rato, el olor de tus cabellos, hundir en ellos el rostro, como un hombre sediento en el agua de una fuente, y agitarlos con la mano cual pañuelo perfunado, para esparcir recuerdos en el aire.

Charles Baudelaire

La nariz y la magdalena,  como símbolos, tienen un incuestionable valor para conocer la vida y definir la persona que la vive.

La nariz es uno de los adornos que más define una cara aunque sea más habitual hablar de los ojos, de la boca, del mentón o del pelo de una persona cuando la queremos describir. La nariz va tomando cuerpo y aumentando su espacio de influencia con el paso del tiempo hasta imponer su imperio indiscutible en la madurez. Cierto es que no todas las narices son igualmente protagonistas en un rostro, depende de  su tamaño y de la contundencia de su forma,  pero en cualquier caso, su ausencia es insoportable. Podemos comprender el pánico del asesor colegiado Kovalyov, persona importante y distinguida en San Petersbusrgo, cuando una mañana descubre que su nariz ha desaparecido de su cara. Todo su prestigio puede esfumarse si no encuentra rápidamente ese elemento esencial de su persona. Este es el argumento de La nariz, uno de los relatos más logrados e inolvidables de Nikolai Gogol. Consiguió, con este juego de ingenio surrealista,  adelantarse a los relatos de narradores que, como Kafka en su Metamorfosis,  utilizan las transformaciones como un símbolo de la insatisfacción de los personajes con sus acciones y pensamientos, y, también, con los imperativos de los tiempos que les toca vivir.

Un olor nos retrotrae a otros momentos en los que vivimos una experiencia y se asocia por magia simpática con objetos, personas  y situaciones con los que puede llegar a tener una  extraña cercanía, si no se explica que  la  mente envolvió el objeto, la persona o la situación con las nubes de esa fragancia. Imposible evocar la infancia sin los aromas que fui descubriendo: la hierba cortada, olor de la lluvia cuando comienza a llover, la leche caliente, la humedad, el carbón frio y en combustión, las hojas de los castaños, el pan caliente, las flores silvestres que crecían por todas partes en primavera, los guisos de mi madre, el jabón, el mar unido a los eucaliptos, las tiendas de comestibles con muchos productos de venta a granel, el serrín del suelo de los bares, el pasillo de las aulas de las niñas y el de las de los niños (situadas en el mismo edificio, pero tan distintos en su expresión aromática), el flan y el caramelo,….Es el poder evocador del abanico de aromas que desprende, cuando se muerde o se parte, la magdalena de Proust y que no se consigue  con ningún otro recuerdo.

Pero la historia de los olores no termina en la infancia, de la misma forma que la nariz es más importante en el rostro con el paso del tiempo, la fuerza practica de los olores es poderosa para disfrutar de los pequeños placeres de plenitud vital: para degustar los alimentos y saborear los vinos y otros licores distinguiendo sus notas y sus acordes, para amar el cuerpo de nuestro amante completando y uniendo las demás sensaciones, para pasear por el campo, para abrir un frasco de perfume. Si entrenamos nuestra nariz para que identifique y disfrute los aromas, estaremos otorgando a este órgano el lugar que se merece en nuestra cara y en nuestra vida. Dice Philippe Claudel que los olores son barcas a la deriva que nos mecen suavemente y que alinear nombres, oler sus sílabas, es escribir el gran poema del mundo y de sus profundos deseos. La nariz  es un regalo maravilloso para disfrutar y evocar los mejores momentos de nuestra vida.

VINO Y NATURALEZA

                                                                                   Para Lola con mucho  cariño

Un buen proyecto para un fin de semana es programar la visita a una bodega. Yo voy a proponer dos en la Ribera del Duero. La primera bodega es la de Briego (www.bodegasbriego.com) que camina al ritmo que le han impuesto tres hermanos empeñados en seguir, mejorar y ampliar la pequeña explotación familiar de su padre, está situada en Fompedraza (Valladolid). Dos vinos de esta bodega han conquistado mi paladar: Fiel e Infiel. Son dos vinos excepcionales que se deben reservar para las grandes ocasiones. Fiel tiene color rojo cereza con reflejos guinda, aromas a frutos rojos y negros, confitura de ciruela, tabaco y cacao, y se recomienda para acompañar pescados, carnes a la parrilla y setas. Infiel es más intenso de color y sugiere frutas del bosque aun más maduras, trae a la mente aromas balsámicos,  tostados y toques de turrón; es ideal para carnes rojas guisadas. Una visita así se debe complementar con una buena comida en el pueblo y con una visita al Museo del Vino de Peñafiel (www.turismopenafiel.com). La  segunda bodega es el Pago de los Capellanes (www.pagodeloscapellanes.com) en Pedrosa de Duero  (Burgos). Sus cinco vinos son excepcionales. Voy a recomendar el vino joven, ya que aprecio mucho la juventud de los tempramillos cuando se elaboran con esmero: su color cereza, sus aromas florales y de frutos del bosque con toques de vainilla. Además de la visita a la bodega propongo un paseo por los alrededores  para disfrutar del medio natural que da vida a estos vinos. El paseo dura un instante en la vida de una cosecha, pero podemos completarlo viendo, previamente, el corto que obtuvo el premio al mejor cortometraje en el Festival Internacional Oenovideo 2011, con el  podemos sentir el paso de un año completo: el papel del hielo, de la lluvia, de las nubes y las nieblas, del sol, de los insectos y de las flores...

 

Lazos de amor entre vino y tierra

Cuatro racimos de uvas, Juan Fernández El Labrador

La denominación de origen Priorato comprende la zona montañosa del interior de la provincia de Tarragona, dividida por los valles de los ríos Siruana y Montsant. Abarca 11 municipios, cuenta con 1000 hectáreas plantadas de viña en altitudes entre los 100 y los 700 metros.

El medio natural determina de forma clara la calidad y la personalidad de los vinos. El clima, la altitud, las pendientes, el tipo de suelos, el tipo de rocas, las posibilidades de riego, las especies vegetales de la zona, los insectos,…Y el cultivo de las vides, también repercute en la naturaleza, y  puede favorecer al medio natural.

Los vinos del Priorato deben su peculiaridad, en gran medida, a la composición de los suelos de las zonas donde se crían las vides. Son suelos de origen volcánico que se denominan  licorellas o llicoreras de un espesor de 50 cm. formados por fragmentos de pizarra rojiza y negra, entre los que aparecen pequeñas partículas de mica que hacen que el sol se refleje y se conserve el calor, mejorando las condiciones de cultivo. Por otra parte, las pendientes son muy pronunciadas, por lo que es preciso realizar el cultivo en terrazas. Las vides tienen que buscar los nutrientes y el agua profundizando sus raíces por debajo del nivel de las licorellas,  de  esta forma contribuyen a fijar las vertientes y evitan la erosión,  a pesar del carácter torrencial de las lluvias y de la intensidad del viento.

La variedad de uva característica de la zona es la garnacha tinta, pero también se cultiva garnacha peluda, cariñena, cabernet sauvignon, merlot, syrach, macabeo, pedro ximenez y chenin. Los rendimientos no son elevados, pero la calidad de los vinos procedentes de estas viñas, es alta. Los vinos del Priorato tienen  un fuerte carácter mineral que lleva a la copa los lazos de amor mutuo que se establecen entre la vid y la tierra.

El festin de Babette

Escena de la película El Festín de Babette

Isak Dinesen es el seudónimo de la baronesa Karen Blixen de Rungstedlund, de la mujer que contó su experiencia en las colonias en Memorias de África, tan conocida por todos a través del cine

En la verdad sobre las mentiras Vargas Llosa incluye los Cuentos góticos de Isak Dinesen entre las grandes obras de la literatura del s. XX. En estos relatos la fantasía, el pasado legendario y la ocultación son el hilo conductor  de los relatos y dice que «Al hacer de la literatura un viaje hacia lo imaginario, la frágil baronesa de Rungstedlund no rehuía responsabilidad moral alguna. Por el contrario, contribuía —distrayendo, hechizando, divirtiendo— a que los seres humanos aplacaran una necesidad tan antigua como la de comer y adornarse: el hambre de irrealidad.»

El festin de Babette es una novela corta que participa de muchas de las características de los cuentos góticos, pero no es un relato imaginario, desborda realismo, aunque está escrito con un gran lirismo y con el sonido de los relatos contados o leídos por la noche al amor de la lumbre. Este ingrediente lo sitúa en el ámbito de lo imaginario y de lo fabuloso. Las ilustraciones de Noemí Villamuza, en la edición del relato en solitario por Nórdica Libros en 2007, añaden un elemento más de interés a la obra y contribuyen a convertirla en una pequeña joya.

También contamos con una película de gran calidad y belleza sobre este relato que lleva el mismo título. Te invito a leer, preferentemente en  voz alta y en grupo, El festín de Babette y a ver la película. Os gustará, os sentiréis sentados a la mesa del festín.

 www.filmaffinity.com/es/film218348.html

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Lola | Respuesta 25.04.2013 01:43

Pepa me encantó, espero que disfrutaras del corto tanto como yo. El olor de esa bodega quedó impregnado en mi piel y el sabor de su vino en mi espíritu.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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