Jardín de libros

Noches con Timandra

 

 

“De repente deseé que todos los enigmas y todos los mitos me cubrieran como árboles, descansar bajo su sombra de la corriente del tiempo que nos atrapa a todos, invisible, pero real, tan real que convierte el resto de la realidad en inverosímil”

 

He pasado varias noches con Timandra, la de Theodor Kallifatides. En La intimidad de las sombras me ha ido contando su vida y la de su gran amor, Alcibíades. Me ha hablado de sus dudas, de su manera de enfocar la realidad, del amor, de la muerte, del tiempo…Me he sentido a su lado y me he ido haciendo con ella las grandes preguntas de la vida, las que nos venimos haciendo desde la noche de los tiempos, las que tan sutilmente se plantearon los pensadores de la Gracia clásica, de ese siglo V, en el que vivió Timandra y en el que compartió tertulias con Sócrates y con los sofistas.

 

No he podido resistirme a considerar a esta mujer solo un personaje creado en la mente de Kallifatides. Quería que fuese un personaje real y la he buscado, aunque sabía de antemano que son muy pocas las mujeres de la antigüedad que han trascendido.  He  siguido la estela que si dejó Alcibíades en las obras de historiadores como Jenofonte y Tucídides, en los escritos de Platón y en Plutarco.  Y he encontrado su rastro al final del capítulo que le dedica Plutarco, al militar y político, en sus Vidas Paralelas. Cuando narra la muerte de Alcibíades lo sitúa en una aldea de Frigia donde vivía con la cortesana Timandra, que lo acompaña en su última batalla y se ocupa de sus exequias.

 

El autor de la novela, organiza su narración precisamente en el momento en que  Plutarco nos presenta a la hetaira, pero con esos datos hace algo completamente diferente. Timandra se convierte en la protagonista mientras Alcibíades duerme. Ella  piensa, recuerda y escribe. Quiere dejar constancia de su vida y de su pensamiento, quiere trascender a su tiempo, quedar en la memoria, pasar a la historia. Desde el pasado nos plantea la cuestión de cual de las vidas es más ejemplar, la de Alcibíades y su lucha incansable por el poder, o la suya y otras muchas personas, dedicadas a cuidar, amar y proteger, a cultivarse y pensar, a vivir con plenitud y moderación. Timandra es una persona que desde el pasado se rebela, pero su rebelión es nuestra rebelión y la gran cuestión que nos plantea está muy lejos de estar resuelta. Como no se cansa de repetir Kalifatides, no se trata de una novela histórica, es una obra contemporánea. Y, además, Timandra es una mujer, pero su causa es la de todos, la de las mujeres y la de los hombres.

 

Irene Vallejo en El infinito en un junco, buceando en los textos y leyendo entre líneas, quiere imaginar que hay en Atenas una corriente de rebeldía femenina encabezada por las hetairas, las únicas mujeres libres. La mayoría habían nacido y recibido una esmerada educación en Asia Menor. Pagaban impuestos, administraban sus bienes y tenían acceso a los círculos políticos y culturales a través de sus amantes. Las voces de estas mujeres se oyeron más alto durante un tiempo, gracias a un enamoramiento trasgresor que sacudió las esferas del poder. Pericles se enamoró de una hetaira, Aspasia, y rompió los esquemas. Dejó a su esposa (del mismo linaje y madre se sus hijos) y se casó con la cortesana.

 

Timandra, también hetaira, está enamorada de Alcibíades, ahijado de Pericles que convivió con este y con Aspasia al quedarse huérfano. Es congruente, por tanto, pensar que ella forma parte de ese momento trasgresor en la historia de la Gracia clásica. Theodor Kallifatides piensa como Irene Vallejo y convierte a Timandra en una de esas mujeres rebeldes ejerciendo su derecho a pensar limpiando el lenguaje y vertiendo sus pensamientos en perlas que se pueden organizar en un rosario de sabios y poéticos proverbios. No me resisto a mostrar alguna de estas joyas sobre el amor, la vida, el tiempo,...

 

- El amor.- Nuestro auténtico “yo” no se encuentra dentro de nosotros, sino en ese lugar invisible que existe entre dos personas que se aman. El problema es que no vemos ese lugar. Lo cubren las sombras de tantos sueños, de tantos proyectos, tantos espejismos, errores y deseos.)

 

- La realidad.- No tiene ninguna importancia si la realidad existe o no. En última instancia somos nosotros quienes decidimos.)

 

- El tiempo.- Es verdad que el problema del tiempo no es como lo pasamos sino como nos alcanza. Así pues, nada de prisas. El sol no tiene prisa, la luna no tiene prisa).

 

- La vida: ¡Nuestros actos nos obligan a pensar, no son nuestras reflexiones las que nos obligan a actuar! Digamos que la vida es como una casa en la arena, y de arena.

 

Timandra, la de Theodor Kallifatides, quizás también la histórica, nos invita a la rebelión del pensamiento. Como ella quiero descansar a la sombra de un árbol frondoso por las ideas que crea el pensamiento, encontrarnos allí superando la distancia y el tiempo. 

Escribir un nuevo comentario: (Haz clic aquí)

123miweb.es
Caracteres restantes: 160
Aceptar Enviando...
Ver todos los comentarios

Comentarios

01.10 | 13:36

Me va a llevar un "poco" d tiempo ponerme al día en este maravilloso jardin... espero perderme en él 👌

...
27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
¡Hola!
Prueba y crea tu propia página web,
es fácil y gratis.
ANUNCIO