Jardín de libros

Ciline Curiol y su batuta de empatía

 

   

¿Podría ocurrirnos un milagro mayor que el de, durante un instante, ver a través de los ojos de otro?

Henry David Thoreau

 

El objetivo de Las leyes de la ascensión de Céline Curiol (1975) es analizar los aspectos que definen y condicionan la realidad del presente: el capitalismo feroz, la crisis ambiental, el racismo y el consumo desaforado, entre otros asuntos cruciales. Y como su experiencia periodística le ayuda a no caer en las trampas de la falsa objetividad, a la vez que está acostumbrada a mirar el mundo con la perspectiva científica que le aporta su formación como ingeniera, tiene que buscar una solución arriesgada que pueda conjugar esa aparente contradicción.

 

Los retos difíciles imponen aventuras arriesgadas, puntos de vista múltiples y la búsqueda de herramientas para abordar la complejidad de lo cotidiano. Céline Curiol manifiesta en una entrevista que aspira a adaptar la exigencia científica al campo de la literatura. ¿Cómo lo hace?

 

Se arriesga con una novela larga, de casi 1000 páginas, con seis personajes que no parecen compartir casi nada. Orna, periodista que trabaja en la web de una cadena de TV; Sêléne, profesora universitaria; Hope, trabajadora en una empresa parecida a Amazon; Modé, prejubilado que se dedicaba al apoyo a emigrantes desde una ONG; Pavel, psiquiatra; y Medhi, joven radicalizado por el salafismo.

 

Vamos descubriendo que, aunque tienen edades dispares, procedencias sociales y situaciones económicas deferentes, tienen en común algo muy importante: perciben como crece el abismo entre sus ideales y lo que están haciendo realmente, sienten que están perdiendo el control de sus vidas, pero se resisten, navegan entre dar un viraje a su cotidianidad o caer en la depresión. A la vez que son partículas y microcosmos cada uno de ellos.

 

La escritora se acerca a estas personalidades tan diversas utilizando como batuta la empatía inversa, busca en su interior las aspiraciones, las ilusiones y las decepciones que puede compartir con ellos y desde ahí nos los presenta. Es la directora de una orquesta en la que cada interprete toca su instrumento, se integra en el grupo, e interpreta una composición que quiere ser la caja negra de nuestro tiempo.

 

Los sitúa en Bellaville, uno de los pocos barrios de París en los que todavía conviven personas de clases y orígenes dispares. Y, por último, los presenta en cuatro días, que se corresponden con las cuatro estaciones del año y funcionan como los cuatro movimientos de una sinfonía.  El azar va entrelazando, personajes y partitura, en una red común, en el escenario de los procesos y los retos, en la música del presente.

 

Cuando Céline habla de su propia vida, de su procedencia social, de su formación académica, de su variado ejercicio profersional, de sus viajes y de sus propias preocupaciones, vamos descubriendo los vínculos empáticos que la unen con esos personajes y la sutileza con la que construye sus cuatro días como si los fuera observando y caminando a su lado. Pero a la vez, como si los estuviera observando desde dentro de sus cerebros. Céline Curiol es una narradora omnisciente, está a la vez dentro y fuera de sus criaturas. Es como si se fundiera con ellos, como si dudara, actuara y se angustiara con ellos. Como si los amara, como si pensara que mirar y actuar con empatía y con humanismo es la clave para mejorar y afrontar el presente. Tengamos en cuenta que dedica el libro “Al Amor”, con mayúsculas, al amor universal.

 

Desde esa posición, actuando como una directora de orquesta, va ganándonos a nosotros como lectores, convirtiéndonos en seres que nos vemos reflejados en los seis personajes e inmersos dentro del desarrollo de la sinfonía. Consigue convertirnos en espectadores empáticos inmersos en la música y dispuestos a aplaudir.

 

Solo el nombre de esta sinfonía, el título, no me pareció que estuviera a la altura de la monumental obra que encabeza. Pero, ahora, pensándolo mejor, puede que esté acertado. Consideré, con cierta frivolidad, que se refería en las leyes de la ascensión social, pero pueden ser las leyes de la ascensión personal o humanística. Seguro que Céline Curiol piensa en las leyes para mejorar como personas en beneficio particular y de la humanidad en general y por eso dirige esta magna sinfonía del Amor  con la batuta de su empatía consiguiendo despertar la nuestra gracias a la música que interpretan sus personajes.

Escribir un nuevo comentario: (Haz clic aquí)

123miweb.es
Caracteres restantes: 160
Aceptar Enviando...
Ver todos los comentarios

Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
¡Hola!
Prueba y crea tu propia página web,
es fácil y gratis.
ANUNCIO