Jardín de libros

La biblioteca como metáfora urbana

 

“Madrid es como una gran biblioteca, cada calle un anaquel, cada casa un libro, y en cada libro unas cuantas historias”

Andrés Trapiello

 

Las bibliotecas y las ciudades tienen muchos puntos en común. Cuando se mira el estante de una biblioteca con libros de distinta altura y grosor, con variados colores y lomos más o menos ornamentados, parece que se está observando el frente de una calle con sus desiguales edificios. Andrés Trapiello ha sugerido en uno de los capítulos de su libro dedicado a Madrid, la posibilidad de convertir la biblioteca en una metáfora de Madrid. Pero la biblioteca transciende de una ciudad concreta, es una metáfora urbana con muchas posibilidades didácticas.

 

Unos edificios son altos y modernos, otros anchos, algunos antiguos y ornamentados, los hay ajados y relucientes. Y las bibliotecas, como las poblaciones, pueden ser grandes o pequeñas, amplias o constreñidas, diversificadas o especializadas, selectas o populares. Pero cada una de ellas es distinta y obedece a los gustos y posibilidades de sus hacedores y al tiempo en que se han ido formando. Cada biblioteca y cada ciudad tienen muchas historias que contar.

 

Las bibliotecas, además de sus valores estéticos y ornamentales, tienen dos funciones intrínsecas y consustanciales: la invitación a la lectura y la degustación de los contenidos de los libros que las forman. Una biblioteca sin lectura carece de valor, es solo un conjunto de cajas vacías alineadas en un anaquel o un polvoriento depósito de papel. Las ciudades como las bibliotecas tienen que ser leídas y degustadas, encierran en cada edificio historias para enriquecer la vida de sus habitantes y atraer a visitantes que los quieren contemplar y leer.

 

No podemos olvidar un edificio de la misma forma que olvidamos un volumen entre los demás libros de una desorganizada biblioteca. Cada edificio está relacionado con los demás y con el resto de los elementos urbanos. La morfología urbana está viva, es el resultado de las características de la edificación y de las distintas formas de ordenación urbana a lo largo del tiempo histórico. Como dice Trapiello de Madrid, las ciudades son “libros vivos”. Hablan con nosotros, aunque no queramos o no sepamos escuchar. Permanecen durante generaciones condicionando la vida cotidiana de sus habitantes, embellecen sus días o se los amargan. Son hospitalarias y familiares.  Son tristes y hostiles.

 

Los autores de los libros de una biblioteca pueden ser más o menos geniales. Sus obras pueden ser, singulares o publicaciones sin mayor interés, solo una moda momentánea.  De la misma forma, los edificios de una ciudad pueden ser el fruto de un arquitecto notable que deja su sello personal y el de su época o el producto efímero de las exigencias del mercado y la especulación. Los edificios como los libros pueden ser selectos, tener una cuidada edición, ser obras de bolsillo, ejemplares sucios y ajados, obras descabaladas y, algunas veces, joyas arquitectónicas o bibliográficas.

 

El tiempo es un factor fundamental en bibliotecas y en las ciudades. El paso de los años va tejiendo su carácter. La concepción urbanística de cada época actúa como un bibliotecario que cuida o descuida la gestión de los fondos y la ordenación de la biblioteca: “los grandes urbanistas han acabado siendo para Madrid sus providenciales bibliotecarios, encargados de ordenarlo y hacerlo crecer racionalmente y restaurarlo, llegado el caso” nos dice Trapiello. No todos los urbanistas son grandes (ni los bibliotecarios), pero todos los procesos urbanísticos que impulsan, dejan sus huellas:   las murallas que impiden el crecimiento fuera de su cerco congestionando y hacen insalubres sus interiores, los planes de ensanche que pretenden ordenar racionalmente el crecimiento urbano, los barrios inspirados en los principios higienistas de la ciudad jardín, los planes de reforma interior, la rehabilitación de edificios antiguos en los centros históricos, la construcción de edificios nuevos después de derribar los anteriores, los planes de movilidad,  los tan en boga procesos de gentrificación de ciertos barrios reorientados a la función cultural y turística olvidándose de su antiguo vecindario. Estos procesos, históricos unos y actuales otros, configuran, todos ellos y algunos más, la ciudad presente.

 

Una ciudad no solo es forma. Todos estos procesos tienen contenidos y lecturas sociales, suponen dar protagonismo a las clases adineradas olvidando a las clases socioeconómicamente más desfavorecidas que son expulsadas a los barrios de las periferias sin equipamientos de calidad y con dificultades de movilidad. De la misma forma que los libros tienen contenidos diversos y se pueden y deben hacer lecturas críticas de los mismos, el urbanismo debe ser leído con una perspectiva documentada y crítica.

 

Por otra parte, los edificios nuevos, como los libros más comerciales nos pueden parecer feos o carentes de personalidad. Pero tengamos presente que a veces, con el paso del tiempo, se ponen bonitos como supo ver la hija de Carmen Martín Gaite cuando sus padres calificaban de horrorosamente feo el palacio de Comunicaciones de Cibeles. Todo acaba poniéndose bonito si no se destruye antes.

 

Las bibliotecas no pueden estar abarrotadas de libros, ni las ciudades llenas de edificios. Tiene que haber aire, aire limpio para respirar. Plantas en las bibliotecas con las ventanas abiertas desde las que se vean plazas y parques llenos de árboles. Como dijo Cicerón: “si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo”.  Calles para caminar bajo la sombra de la floresta y zonas verdes para pararnos a leer en un banco. No podemos consentir que los coches sigan siendo “para las ciudades lo que la polilla para los libros” como afirma Andrés Trapiello.

 

Aprendamos a leer nuestra ciudad y las ciudades que visitamos. A leer ciudades se aprende leyendo y saboreando esas lecturas. A leer las ciudades se aprende mirándolas con interés y leyendo lo que otras personas escribieron y escriben de ella. Por ejemplo, para entender Madrid hay que leer a Galdós porque “el suyo es un Madrid que salta a la vista”. Cada ciudad hay que mirarla en la calle y buscarla en las bibliotecas.

Escribir un nuevo comentario: (Haz clic aquí)

123miweb.es
Caracteres restantes: 160
Aceptar Enviando...
Ver todos los comentarios

Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
¡Hola!
Prueba y crea tu propia página web,
es fácil y gratis.
ANUNCIO