Jardín de libros

El jardín del final del tiempo

Joan Nogué le pregunta a Yi-Fu Tuan, en una entrevista,  cómo acercarse al paisaje desde la perspectiva humanística. Para explicarlo, el geógrafo recurre a un escritor, Jonh Updike, y a una novela,  La belleza de los lirios. La clave está en ver el paisaje, desde múltiples puntos de vista que tienen en común el protagonismo de la vertiente humana o biográfica. En primer lugar, hay que ver ese espacio como un proceso a lo largo de varias generaciones de una misma familia; en segundo lugar, a partir de las maneras en que la gente que vive ahí lo percibe y se comporta; en tercer lugar, con pasión por el detalle, tanto del ámbito exterior, como del interior y; por último, transmitiendo la atmósfera que rodea al personaje. La literatura en general y la obra Updike, en particular, le permite a este genial geógrafo, explicar un concepto tan crucial para la geografía como el paisaje.

 

Como no había leído nada de este escritor americano, sentí la presión del tiempo que parece no dar tregua para asir todo aquello que nos interesa, que amenaza con un final a la vuelta de la esquina. Por eso, me propuse tomar contacto con la obra de Updike y descubrir sus historias, su mirada sobre la vida de los personajes y sobre los paisajes en que esta transcurre. Así me encontré con una novela, Hacia el final del tiempo, en la que el jardín, ¡si el jardín!, es un paisaje humanístico que puede servir para explicar detalladamente el enfoque de Yi-Fu Tuan.

 

Un jardín que se configura como imagen del paso de las estaciones, en el que unas variedades vegetales dejan paso a otras, donde cada planta y cada flor aparece en el momento justo y demuestra que el jardín de ficción está enraizado en la experiencia personal del autor. Puedo decir, como Penelope Lively (en Vida en el jardín), sustituyendo a Virgina Woff por Jonh Updike, que hallé tierra como chocolate bajo sus uñas, y descubrí que se fija en los insectos, en  las aves, en los mamíferos y en la meteorología, así describe el final del invierno: ”cada mañana la luz blanca aparece bajo la ventana uno o dos minutos antes, estrictamente de acuerdo con los mecanismos planetarios (…) en un día húmedo los brotes de las lilas son visiblemente amarillos, pointilles que cada día son más voluminosas y húmedas en la atmósfera gris  (…) Los cuervos se juntan en grupos inquietos y siniestros en las ramas de los robles…”

 

Un jardín en el que Ben, el protagonista, se retrata a través de una especie de diario de un año, mostrando con crudeza su personalidad, sin ocultar las partes menos favorecedoras y donde repasa toda su existencia, cuando a los sesenta y seis años su salud se resiente y le hace mirar hacia tras y hacer balance vital.

 

El jardín es una metáfora de la vida, con su parte hermosa: las flores y los árboles, pero también con su parte fea, repelente y maligna: las plagas, la suciedad, las mezquindades: “cárdenas plantas innominadas formaban cuevas para las babosas y refugio para las típulas de vistosas y venenosas mandíbulas. Topos, ratas y marmotas se escondían y hurgaban en el suelo y protegido por mucha paja y estiércol.”

 

El jardín es, también la metáfora de la historia, cuando el tiempo parece acabarse para el protagonista y cuando una aguda crisis poblacional, sociopolítica y ambiental, asola la humanidad después de un enfrentamiento entre Estados Unidos y China en 2010 (el libro se escribió en 1997 y sitúa la narración en 2020). Cuando Ben se pierde o se encuentra en varias realidades alternativas que lo llevan desde el umbral de la hominización a los tiempos de los ladones de tumbas en Egipto, los de San Pablo, a las invasiones de los vikingos en Europa y a la reflexión sobre el universo a partir de la física teórica.

 

Un jardín que es el símbolo de todo lo humano, de su enorme complejidad, que puede servir, como apunta Yi-Fu Tuan, para entender el paisaje desde la perspectiva de la geografía humanística. El jardín de Hacia el final del tiempo es el mundo de hoy visto desde la perspectiva de un escritor capaz de aventurarse con las palabras en la complejidad del paisaje, de hurgar en sus metáforas y en los intrincados y múltiples matices del espacio/tiempo.  Un jardín que tiene que estar en nuestra biblioteca ya, antes del final del tiempo.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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