Jardín de libros

Sueños color bermejo

 

Las palabras de Manuel Vilas, en un artículo de El País, son tan atractivas cuando propone dedicar el fin de año de visitar el Museo de El Prado y soñar con estar en París o Nueva York, que he decidido ponerme yo también a soñar. Como él pienso que los museos pueden salvarnos la vida, llenar de belleza los días anodinos y grises, ayudarnos a soñar.

 

Manuel nos habla de los Cristos  de Bartolomé Bermejo que descubre en la exposición que el Prado le dedica a este pintor español del siglo XV. He pensado que para mí, este pintor, es un desconocido y  he querido conocerlo. Como no puedo acercarme a las salas del museo, me he puesto a mirar con atención sus obras a través de las pantallas que la tecnología pone en mis manos. Me ha visto ante un artista en el que el color brilla y resplandece, como en el manto rojo y la armadura dorada del Arcangel San Miguel, en el que los detalles de los tejidos, de las joyas (como las de Santa Engracia) y de la ornamentación de la arquitectura gótica plasmada en muebles y arquitecturas. El paisaje aparece con una cualidad especial en La Piedad que presagia el protagonismo que irá alcanzando en la pintura flamenca.

 

Los cuadros nos trasladan al lado de  los más grandes pintores flamencos del siglo XV que hicieron resplandecer los colores naturales con la técnica del oleo y fueron integrando los paisajes en sus tablas. Además, la composición de los temas nos demuestra que conoció a artistas italianos. Estamos ante un pintor de categoría internacional conocedor y hacedor de los avances de la técnica pictórica de su época. Esas obras nos colocan ante un artista del color que se conocía y reconocía a sí mismo en el color, especialmente con aquel que le definía: Bermejo.

 

Mis ojos se han fijado en lo que hay debajo de la capa bermeja de San Miguel y a los pies de La Piedad, en los jardines que pisan las figuras religiosas a las que se dedican los cuadros. Miro las distintas especies vegetales pintadas con sumo detalle, los insectos y los pájaros.

 

Si, ya sé que la “reproducción digital es un espejismo inerte” (como dice Antonio Muñoz Molina en  otro artículo de ese mismo medio) pero es más elocuente que su ausencia. Ese espejismo impulsa el deseo de acercarme al pintor y a la los documentos sobre su obra. Me llena de ilusión y me lanza a proyectar un viaje a Madrid para aprovechar la oportunidad que ofrece esta exposición presentando la obra completa de Bartolomé Bermejo dispersa por distintos lugares. Tengo que mirar con cuidado cada hoja, cada flor, cada mariposa y cada pajarillo de los cuadros de Bermejo. Tengo que convertir el espejismo en objeto material y mirar las pinceladas que delatan las huellas dactilares del artista.

 

La ilusión de ver los cuadros de Bartolomé Bermejo me traslada al Prado, que se convierte en Madrid y, esta ciudad, en París, en Londres y Nueva York. Sueños, viajes y jardines para llenar los días del año que comienza. 

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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