Jardín de libros

Guastavino, un arquitecto de cine

Las imágenes que tengo de Nueva York proceden fundamentalmente del cine: los rascacielos, la Estación Central, los puentes de Qeensboro y Brooklyn, los edificios con escaleras de incendios, la Estatua de la Libertad, el barrio de Village, el hall de recepción de la isla de Ellis…y muchas otras que desfilan en mi imaginación a ritmo de jazz.

 

Curiosamente muchas de esas imágenes están vinculadas con España, ya que en su construcción colaboró Rafael Guastavino, el arquitecto de Nueva York, título que le otorgó a su muerte, en 1908, el diario The New York Times. De una persona capaz  de alcanzar un honor como este, se espera una vida azarosa y aventurera digna de la literatura y de ser llevada al cine. La de Guastavino, en este sentido no decepciona, recuerda a los personajes de Manhattan Transfer (cuando llega a Nueva York sin saber a penas inglés, sin dinero ni contactos, cargado de ilusiones) y a los de la trilogía U.S.A. (como arquitecto-ingeniero y hombre de negocios que cae en la ruina varias veces) del escritor John Dos Passos y aunque no haya sido reflejada en celuloide, al menos que yo sepa, podría ser un proyecto muy atractivo para cualquier director.

 

Guastavino nació en Valencia en 1842, se traslada a Barcelona donde completa su formación y en 1868 lleva a cabo su proyecto para cubrir talleres industriales con bóveda tabicada  en la fábrica textil Batlló. A partir del desarrollo de esta idea crea el sistema conocido como construcción cohesiva que requiere menos material, no necesita encofrados, es resistente al fuego y económico. En 1876 presenta en la Exposición del Centenario de Filadelfia un estudio sobre la Mejora de la salubridad de las ciudades industriales que recibe muy buena acogida y premios. En este estudio fija su atención en el problema de los incendios en las ciudades en rápido crecimiento. Su bóveda tabicada puede ser una solución. El incendio de Chicago de 1871 estaba presente y daba un valor añadido a sus propuestas.

 

El reconocimiento de sus ideas en la exposición de Filadelfia, las posibilidades que los nuevos materiales, como el cemento Portland, podían tener para su trabajo y las circunstancias personales, lo empujan a instalarse en Nueva York con su hijo de 9 años: una ciudad en  ebullición de ideas, personas de todas las procedencias y necesitada de innovadores programas constructivos para afrontar los retos del crecimiento y la modernidad.

 

Con el paso de los años, consigue varias patentes,  forma una compañía con un socio que se encarga de la gestión y se convierte en un contratista de obras, junto con su hijo, para construir bóvedas y cúpulas, sin abandonar la investigación para mejorar su sistema. Solo en Nueva York, los Guastavino (hasta 1960), llegan a participar en la construcción de 360 edificios. Entre los que están algunos de los más representativos de la Gran Manzana: El Great Hall de la isla de Ellis, donde llegan los emigrantes procedentes de Europa; la Estación Central, con sus vestíbulos tantas veces vistos en la gran pantalla y el Oyster Bar; y el Puente de Queensboro convertido por Woody Allen en gran icono como cartel de su película Manhattan. También hay bóvedas cerámicas de Guastavino en otros edificios muy cinematográficos como la Catedral de San Juan el Divino, El Carnegie Hall, El Museo de Historia Natural, el Hospital de Monte Sinaí.., y muchos espacios públicos más, en esta,  y otras ciudades norteamericanas. Algunos le han llamado el constructor de palacios para el pueblo.

 

Olvidaba algo interesante, a Guastavino le gustaba la música, sabía tocar el violín y le preocupaba la acústica de los espacios que cubrían sus bóvedas. Por ejemplo, en la Estación Central hay un espacio que se conoce como sala de los susurros y en el Oyster Bar no conviene airear secretos. A Charles Mingus le gustaba tocar y escuchar su contrabajo bajo los techos de Guastavino y le propuso matrimonio a su mujer en la sala de los susurros de la Estación Central.

 

Rafael Guastavino es uno de los grandes protagonistas del cine, quizás el arte más representativo del siglo XX, Y lo es doblemente, por una parte por sus construcciones que ilustran algunas de  las mejores páginas del séptimo arte; y por otra parte, por su propia vida que parece sacada de esa película que estoy deseando ver con banda sonora de jazz. ¿Se dará cuenta algún director o productor? ¿A qué esperan?

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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