Jardín de libros

Viajar con las musas

Es muy humano el impulso de viajar, de trasladarse en el espacio, coger la maleta y visitar ciudades, campos, bosques, montañas. Esos viajes, de entrada, son los más deseables, pero también se puede viajar de otra forma: leyendo esos libros que despiertan poco a poco tu interés por lugares que se van proyectando entre las palabras y las frases de las historias que van componiendo al ritmo de la lectura. Viajar con las musas. Cuando sucede este prodigio, cuando necesitas buscar las fotos de los edificios, las calles y las plazas para completar el paisaje de la vida contenida entre esas páginas, estas teniendo una vivencia real de viaje. Hay lugares en los que no estado físicamente nunca y que reconozco mejor que algunos que si he pisado. Lugares a los que me he trasladado mediante la lectura. El ejemplo más claro es el Puente de San Carlos de Praga que reconozco en documentales, fotografías y películas gracias a las veces que lo he recorrido con las novelas de Kundera.

Este puente de agosto he viajado con las musas al Berlín de 1865 a través de las páginas de La musa oscura de Armin Öhri. Se trata de una novela de intriga criminal diferente en el planteamiento de la trama, en la elección del escenario, del protagonista y del resto de los personajes. Es un sorprendente y documentado retrato de la época prusiana, cargada de referencias políticas, sociales y culturales en el que aparecen personajes históricos reales y que se para a contemplar y describir, con detalle, zonas de la ciudad de Berlín sin olvidar a los arquitectos que construyeron los edificios más destacados, y todo ello con unas notas de perfume del romanticismo alemán que permanecen a pesar de la crudeza de determinados párrafos que sumergen en la parte más hedionda de la vida real.

No sorprende que, dado el gusto del autor por describir las construcciones, aparezca en la portada de la edición de la novela, la fotografía coloreada de un edificio que, pensamos ingenuamente, nos traslada al escenario de la narración. Pero, lo que si sorprende, y mucho, es descubrir, cuando buscamos más información de esa bella fotografía, que se trata de una obra de la época situada en otra ciudad. La casa gótica que ocupa la preciosa esquina de la portada es la Mansión Kammerzell que sigue formando parte del paisaje urbano de Estrasburgo y alberga actualmente un restaurante. La editorial Impedimenta, que nos ofrece esta lectura tan estimulante para viajar en el tiempo y el espacio, podría haberse esforzado más en la confección de la  portada y ofrecernos una imagen del Berlín del siglo XIX. Aunque pensándolo mejor, tengo que reconocer que este puente de agosto he viajado a Berlín y, de propina la musa de Impedimenta me ha llevado a Estrasburgo.

Me encanta viajar a lomos de los libros, cabalgando sobre ciudades llenas de historias que contemplo como un Diablo Cojuelo, que observa desde el aire las ciudades y los vicios y las debilidades (también las virtudes) de sus moradores como hizo con Madrid el diablillo de Vélez de Guevara. Pero me gustaría, para completar la experiencia, trasladarme físicamente a esos lugares y mirarlos desde las aceras, las ventanas, disfrutando de sus jardines y compartiendo la sombra de los árboles con las musas.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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