Jardín de libros

¡Hola Padura!

A veces me paro a pensar que el paso del tiempo, el ritmo de la vida no me permite olfatear, contemplar, apurar y disfrutar más que una parte mínima, insignificante, de las flores de la cultura a pesar de mi insaciable apetito. La obra de Leonardo Padura era una de esas flores a las que no había prestado atención, y como muchos otros lectores, me interesé por este escritor cubano cuando su nombre se vinculó al Premio Princesa de Asturias de las Letras de este año; y eso a pesar de que ya había sido Premio Café Gijón y había estado en la Semana Negra hace algún tiempo. Es imposible, al menos para mí, estar atenta a todo, a veces, demasiadas, me pierdo lo que más me interesa.

Mi deseo de leer algo de Leonardo Padura, de decir ¡hola Padura!, se produjo en el mismo momento que otras muchas personas decidieron lo mismo, y no había ya ejemplares disponibles en las bibliotecas públicas de mi ciudad. Tuve que esperar, pero llegó el momento y entre mis  manos y ante mis ojos tengo una de sus novelas: Adios, Heninway.

Con solo comenzar a leer las primeras frases de la nota del autor que antecede a la novela, se descubre a un narrador de oficio, con el don de la escritura, capaz de despertar el interés desde la primera línea, incluso antes de comenzar la trama de la novela.

Leonardo sabe engarzar las palabras con ritmo, hacerlas resonar creando imágenes que te acompañan en la lectura y construyen sonidos que evocan la música de la isla. Me gusta acompañar la lectura con la audición de algún CD que constituya el fondo y me ayude a entrar en el tiempo y el espacio de la narración. En este caso, casi no era necesario poner ningún aparato en marcha, al leer se reproducía en mi mente la Suite cubana de Bebo Valdés. Aunque he de reconocer que el efecto era más grato conectando el reproductor y llenando de música mi salón.

Adios, Henigway forma parte de la serie novelas del teniente Mario Conde, si bien esta es la última, y en ella el Conde ya no es policía y sobrevive buscando libros para libreros de ocasión en las bibliotecas de quienes tienen que vender para seguir adelante, y soñando con ser escritor, mientras encuentra afecto, amistad y sabrosos platos en casa del flaco Carlos.

Leonardo Padura engarza en esta novela, de pocas páginas, como un orfebre experto, la vida cotidiana de Mario Conde, la hipotética trama de dos días en la vida del escritor Heningway y las pesquisas de la investigación para explicar el hallazgo de un cuerpo en el jardín de la finca cubana del escritor estadounidense, vinculado con aquellos dos días. Y todo ello reflexionando sobre la creación literaria y la construcción de la personalidad de los escritores que puede ser crucial para el éxito y la trascendencia de las obras literarias. O dicho esto último de otra forma, ¿cuál es el peso de la percepción que el lector tiene del escritor?. 

La novela se cierra como una joya lanzando una botella al mar con un mensaje para decir adiós al tedio y la soledad y hola a los recuerdos y los amigos que están lejos. ¡Hola Padura, sigo leyendo tus libros!.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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