Jardín de libros

Brasil

“Como los demás, carezco  veracidad. Lo que no es en sí una constatación censurable, sino la  comprobación de que la mentira literaria es una materia enigmática y no moral. Puesto que en esencia, en el acto mismo de narrar historias, se reconstruyen cavernas y se celebran epifanías que construyen el mapa de Brasil”

 

Mientras leía estas palabras en Corazón andariego de Nélida Piñón, sentí el deseo de guardarlas, de apuntarlas en uno de mis cuadernos para formar parte de las joyas que me gusta instalar en mis cofres de papel y espiral con la ilusión de recuperarlas y encontrarles acomodo en otro lugar en el que luzcan con todo se esplendor.

En este caso, supe inmediatamente cual era lugar para colocar esta joya. Era la antesala de  La guerra del fin del mundo, en esa  página en la que los escritores anotan una cita o hacen una dedicatoria para que les acompañe en la andadura de la obra que emprenden. La decisión pasó como un rayo antes, por la verdad de las mentiras, ya que Nélida reflexionaba sobre la veracidad literaria y la realidad, como hace Mario en ese libro, pero encontró su acomodo en la solapa de La guerra del fin del mundo del mismo escritor. Ya Mario Vargas Llosa me había preparado el lugar, yo no lo recordaba, pero dedicaba su novela: “a Euclides da Canha en el otro mundo; y, en este mundo, a Nélida Piñón”.  Lucen, ahora en el mismo trono de mi jardín, la reflexión sobre la literatura de un corazón inquieto  y un capítulo de la desconocida historia de Brasil. Un país del que se solo un poco, pero al que me voy acercando para que sea algo más que un inmenso mapa del fin del mundo.

El protagonismo de Brasil en el nuevo contexto mundial, en este siglo que estamos iniciando, me hizo abrir los ojos a este mundo desconocido.  La música de Villalobos me viene acompañando desde los quince años, cuando lo descubrí estudiando historia de la música en BUP. La música del siglo XX y del XIX me llegó a través del programa de Radio 3 y de algunos apreciados amigos que también estaban en los sueños de los elefantes de Carlos Galilea.  De historia conozco cuestiones relacionadas con la colonización y la organización económica de este territorio que le correspondió a Portugal y quedo, así, excluido  del resto del  imperio español en América. En cuanto a cine, me gusto mucho una película que saltó a las grandes pantallas de todo el mundo: Estación Central de Brasil, en la que una maestra recorre los caminos del Brasil para acompañar a un niño a su casa. Más recientemente me llamó la atención Estómago,  una película sobre la cocina, el amor y la adversidad. Y no puedo olvidar a Oscar Niemeyer con su reinvención del gótico en la Catedral de Brasilia y tantos otros edificios en Brasil y en el resto del mundo.

Ahora quiero seguir leyendo otros libros de Nélida Piñón, voy a empezar Tebas de mi corazón, y acercarme a otros autores como Jo Soares del que tengo ya localizadas dos obras que me interesan.

Quiero seguir llenando de joyas mis cobres de papel con las mentiras de la literatura y del arte que me explican y me acercan a la verdad. Conocer el jardín de Brasil sentada a la sombra y caminando al sol con un libro entre las manos y planes para disfrutar de la música, del cine, del arte  de este inmenso país.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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