Jardín de libros

Tratado sobre la soledad en 100 páginas

…Dejima, el campanario y las dependencias de la antigua isla artificial del puerto, donde habían estado confinados durante dos siglos y medio los únicos extranjeros que comerciaban con el imperio (…) Al parecer esa noche me había dado por pensar cosas raras, porque se me ocurrió que, durante todo ese tiempo, Nagasaki había sido algo así como un armario situado al fondo de la enorme vivienda de Japón, de la hilera que formaban sus cuatro habitaciones principales: Hokkaido, Honshu, Shikoku y Kyushu. Y a lo largo de esos doscientos cincuenta años, el imperio por así decirlo, había fingido ignorar que un extraño, se había instalado en aquel ropero…Sin embargo, cuántas técnicas, cuántas ideas, cuantos conocimientos habían pasado en ambos sentidos por aquella especie de doble fondo.

 

Esta es, desde mi punto de vista, la esencia de La intrusa de Eric Faye. La metáfora de la isla de Dejima situada a unos metros de Nagasaki como el fondo del armario de la vivienda de Shimura, en la que habita, sin que lo sospeche, una mujer. Estas dos personas no llegan a establecer ningún contacto, sin embargo, todo cambia en sus vidas cuando se descubren. Es, por tanto, curioso que en la traducción al español se haya desechado el título original de esta novela francesa, pasando del original NagasakiLa intrusa.

Japón pretendió durante mucho tiempo vivir al margen del resto del mundo ensimismado en su soledad. Algo así le pasa a  Shimura, un hombre de mediana edad que está acomodado en su vida solitaria y quiere seguir aislado. Para otras personas, en situación de precariedad, la soledad impone la  búsqueda de curiosos modos de vida para sobrevivir. La intrusa encuentra la solución a su indefensión en el fondo del armario de la vivienda que ocupó en la infancia. Esa vivienda que considera, en cierta medida, suya. Los dos personajes de la novela son dos solitarios, pero que viven dos tipos distintos de soledad.

Cuando se descubren dudan de la potencia de sus convicciones. Cuando ves en la pantalla del ordenador la silueta fugaz de una presencia en la cocina de tu vivienda, piensas que puede ser una proyección de tus sueños y anhelos de compañía, o el desvarió de un solitario que ve visiones. La soledad puede ser una elección voluntaria, pero es también una imposición, nunca estamos seguros de hasta qué punto es lo que realmente deseamos,  o si es lo que tenemos y conforma esas cómodas rutinas que nos mantienen vivos.

El escritor francés Eric Faye nos hace creer que sus palabras salen directamente de los labios de ese hombre solitario que cuenta la historia y de esa mujer que explica en una carta su intromisión. Nos convence de que es tan japonés como sus personajes.  Solo por eso, merece la pena leer esta novela. Es una verdadera proeza que nos cree la ilusión de estar leyendo un texto de japoneses contado como japoneses y ser francés. Y por si esto fuera poco, llenando de vida una noticia periodística con ese estilo tan oriental de contemplar el discurrir del tiempo y de la vida como esas nubes que pasan por el cielo del jardín.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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