Jardín de libros

Adios

 

Era como si hubieran saltado el arduo calvario de la vida conyugal, y hubieran ido sin más vueltas al grano del amor. Transcurrían en silencio como dos viejos esposos escaldados por la vida, más allá de las trampas de la pasión, más allá de las burlas brutales de las ilusiones y los espejismos de los desengaños: más allá del amor. Pues habían vivido juntos lo bastante para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte.

El amor en tiempos del cólera

 

Esta mañana me he despertado con la noticia de la muerte de Gabriel García Márquez. Como muchas otras personas de mi generación, Cien años de soledad es una obra de culto: el descubrimiento de los mundos paralelos que se pueden construir con la escritura y en los que te puedes sumergir con la lectura. Fue un autentico deslumbramiento, una entrada en las coordenadas de la fantasía. Pronto fui devorando La Hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, El General en su laberinto…Cada obra marca un momento de mi vida.

Su último libro, para mi,  es El amor en los tiempos del cólera, ya que lo leí hace apenas  2 años. En esta narración nos presenta a dos hombres excepcionales enamorados de la misma mujer. Uno que vive con ella muchos años, desde la juventud hasta su muerte y otro que consigue compartir su pasión en el invierno de la vida. Y nos presenta, también a una mujer muy especial, Fermina Daza, capaz de entregarse en dos historias de amor, la de pasión de juventud colmada en la vejez, y la de cariño sincero por el marido.

En estos personajes de Gabo encontramos reflexiones sobre la vida y la muerte. El médico, Juvenal Urbino, que trae al Caribe los avances de la medicina, se calificaba a sí mismo de humanista fatalista: “cada quien es dueño de su propia muerte, y lo único que podemos hacer, llegada la hora, es ayudarlo a morir sin miedo ni dolor”.  El capitán del barco que recorre el estuario del río Magdalena en un viaje sin fin ve a través de Florentino Ariza, el enamorado que no renuncia a su pasión, “que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites”.  Pero, lo más importante de esta narración es la constatación de que el amor, y las pasiones humanas en general, no tienen edad. Crecemos atribuyendo contenidos concretos a cada ciclo de la vida, y solo cuando nos vamos haciendo mayores descubrimos que la esencia de las personas, sus ilusiones y sus pasiones son las mismas y tienen la misma fuerza en su recorrido vital. Vemos que el jardín de primavera no es más hermoso que el jardín de otoño, y que el jardín de invierno está lleno de promesas. Lo reamente importante es atreverse a permanecer en el jardín.

Espero que el escritor haya conseguido morir sin miedo ni dolor y que haya experimentado la falta de límites de la vida desde su jardín.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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