Jardín de libros

La casa de mi padre: Un enfoque emocional del mundo rura...

Y vovió hacia el zorro.

      -Adios-dijo.

      -Adios-dijo el zorro-.He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

       -Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito, a fin de acordarse.

       -El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

       -El tiempo que perdí con mi rosa...-Dijo el principito, a fin de acordarse.

       -Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

       -Soy responsable de mi rosa... -repitió el principito, a fin de acordarse.

                                                                                                                     Antoine de Saint-Exupéry  

                                                                                                                              El Principito

 

Puedo asegurar que he leído con atención muchos documentos y publicaciones sobre el mundo rural español en el contexto de la UE y, sin embargo, la palabra campesino, con toda su significación y todas las imágenes que lleva asociadas, estaba completamente ausente. Tendría que remontarme a principios de la década de los ochenta del pasado siglo para encontrar las últimas referencias a la vida rural asociadas al concepto “campesino”, más en concreto a un libro: La evolución del campesinado en España: elementos para una sociología política del campesinado del sociólogo Eduardo Sevilla Guzmán, lectura que forma parte de mi etapa de formación como geógrafa y que me impactó especialmente al mostrar con claridad la intencionalidad política del proceso de descampesinización que se había producido en nuestro país durante la dictadura franquista. Y, que curioso, con mi padre compartí esta  lectura, que también había sido campesino en una zona montañosa de Murcia y que encontró las claves que explicaban los avatares de su propia vida explicados por un experto, pero que estaban al alcance de cualquier lector atento e interesado. A él también le gustaban y leía con mucho interés mis manuales y mis libros a pesar de que no pudo ir a la escuela, por su cuenta  decidió asistir como oyente a las clases particulares que impartía un maestro particular a uno de sus vecinos cuando volvía, siendo muy niño del trabajo. ¡Que hombres aquellos!

La casa de mi padre de Jaime Izquierdo me ha traído muchos recuerdos que me han ido vinculando emocionalmente con una obra imposible de clasificar, que es de ficción y a la vez se puede considerar un ensayo técnico. Presenta un ambicioso y valiente prototipo de desarrollo rural de economía campesina para integrar una aldea y una parroquia de los Picos de Europa en la sociedad contemporánea. Como el protagonista es ingeniero de sistemas recurre al pensamiento sistémico (otro aspecto que me vincula emocionalmente con la obra, la teoría general de sistemas me ha parecido desde los tiempos de estudiante una herramienta fundamental) para integrar la aldea en su contexto y estudiar las interacciones, los ciclos y los procesos, ademas del transdisciplinar, que no multidisciplinar. Vincula estas dos formas de pensamiento, que tienen cada vez más protagonismo en la cultura y la ciencia posindustrial, con la manera de pensar de los campesinos preindustriales, con las ideas que se fueron forjando con la experiencia y el paso de los siglos en armonía con los procesos ecológicos básicos. Uniendo el pasado y la sociedad campesina con el presente más vanguardista y la sociedad posindustrial. Y convirtiendo al territorio en el protagonista, en el que el pastoreo y el resto de las tareas campesinas son las garantes de la calidad ambiental y de la conservación del paisaje.

El prototipo de desarrollo esta detalladamente explicado en todas  sus vertientes. Para hacerlo nos habla de la necesidad de comenzar estudiando las formas de aprovechamiento en el pasado, de recurrir a alguna de las fórmulas de la economía social para volver a convertir en una célula económica la aldea, de los planes de formación que habría que desarrollar, del el reto de implicar a la sociedad urbana en un proceso que debe ser agropolitano. En suma, Jaime izquierdo presenta en La casa de mi padre un modelo de desarrollo rural emocional que vincula pasado y presente, campo y ciudad, muestra que el medio natural en realidad es campo, porque es fruto de las emociones y del trabajo de personas que a lo largo del tiempo comprendieron que la naturaleza era su (rosa) aliada.

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Comentarios

27.04 | 03:33

Hola, siento decirte que este majestuoso ejemplar de Samán fue derribado por seguridad el año 2018, según indica un periódico de Hawaii:
https://www.hawaiinewsnow.com/story/37637866/city-to-remove-iconic-monkeypod-tree-in-manoa/

...
21.02 | 12:51

Mi tia siempre nos decía al viajar en coche antes nuestras protestas y cansancios d "tranquilas" queda poco, estamos llegando a Penjamo. Era una niña ...

...
27.12 | 02:42

¡Exquisito jardin!

Gracias por compartir

...
27.12 | 02:40

¡Exquisito jardin!
Gracias por compartir el lado amable de la vida

...
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